Cuando Viktor volvió a casa, encontró a Leslie, Mario y su hijo, ambos abrazaban al niño, la situación era conmovedora, de pronto Viktor descubrió porque tenía tantos celos, porque de todas las mujeres seguía con Leslie; todo fue claro ante sus ojos. Ellos representaban la familia perdida, lo que no había podido experimentar, estaba tan ligado a esa herida, que lo replicaba en toda su existencia, pero ahora, que había sanado, dejaba de tener sentido. Caminó a su recámara sin que nadie lo notará. Se sentó al borde de la cama, pensando, recordó a su madre, triste todo el tiempo, casi logró evocarla frente a él «Te perdonó, madre, y me perdonó, ninguno de los dos tiene la culpa, nadie puede cambiar el pasado. Haré mi vida a mi manera, disfrutaré lo que tengo, incluso si me toca llorar, l

