Capítulo 89. Mia, no pienses mal. Puedes venir a mi habitación si quieres. La abrazo fuerte, llevo ropa ligera y estoy ardiendo de calor, puedo calentarla rápidamente estoy seguro de eso, siento a Mia abrazarme fuerte, -- Mauricio estás caliente, por favor no me sueltes – cuando escucho lo que me pide se siente como melodía de dioses en mis oídos, abro más la puerta de su habitación y entro junto con ella, puedo ver su cama, había olvidado que Mia no tiene una enorme sábana como yo, tampoco tiene el cable ni el ganchillo que mi abuelo dejo. -- Mia, no puedo quedarme en tu habitación, los zancudos – le digo al sentir que los mosquitos comenzaban a rondar mi rostro, podía oírlos y al no tener tanta ropa cubriéndome también podía sentirlos, -- lo siento, pero tengo mucho frio – me dice

