Malek Había pasado un mes y aún nadie encontraba ninguna pista. Endurecí mis músculos y con un solo movimiento arrojé todo lo que había sobre mi escritorio. -¡Puta mierda!- grité. ¿Cómo era posible que toda la policía de nueva york más mis investigadores privados no hayan sido capaces de hallarla? - ¡¿Dónde la escondiste hija de perra?! - volví a gritar. Estaba desesperado, amargado y lleno de desazón, cada día que pasaba era un día menos para encontrarla sana y a salvo. Había descuidado mis negocios, mi vida y hasta mi alimentación; había perdido varios kilos y a penas me arreglaba. Mi vida se había volcado en la búsqueda de Adeline. Comencé a beber más de la cuenta para poder encontrar algo de paz, sin embargo, mientras más intentaba alejarme de la realidad más me acordaba de el

