3

3272 Words
-También el mío-digo entre jadeos al ponerme de pie, el fuego se crea de la nada a su alrededor, subo la temperatura de ese fuego y de mi cuerpo para que si me toca el rey Reynald se queme la mano- soy la luz de Caldera, y nadie me bajara del trono, por más que lo intente, y si no quiere ver a sus acompañantes hechos carbón le recomiendo que se valla de mi país-aumento el calor de la sala, el fuego de la flama eterna desplegá calor a alta temperatura. -Fundirá a su amiga de metal y a su rey lo derretirá-bloquea mi ataque de calor, aumento más la temperatura del lugar, me importan Sander y Kendall, controlo el calor hacia ellos. -Mientras esté viva nadie se sentara de nuevo en el trono para mandar en los dominios de mi padre- me pongo de pie y la capa le empieza a ser el fuego, se comienza a quemar de unas partes, saco a Tirana de mi cintura y pido al rato que se concentra en ella, las llamas se apoderan de ella y es una mezcla de mi poder, Tirana se convierte en un arma que empuñare hasta el final- Soy la reina de Caldera, la Hija del Sol que está en el trono y creame que no dejare que usted o algún otro rey de otra nación se siente en mi lugar. El lugar de los Hijos del Sol. -Está a tiempo de que mi reina lo perdone por su declaración de guerra- vocifera Sander tras de mí-no arruine la tranquilidad que hay entre Tundrax y Caldera. -Majestad, deje ir a mis amistades y le juro que mis tropas regresaran a Tundrax de inmediato-repelo las llamas como siempre lo hago cuando lo suelto todo. -Retírese de mi nación- es todo lo que digo- al regresarme a mi trono, la capa que llevaba humea, para mayor satisfacción mía, me siento en el trono como lo hice anteriormente- antes de que me arrepienta de dejarlo ir. -Es más fuerte de lo que parece mi reina-dice antes de darse la vuelta- mi esposa desea invitarla al cumpleaños de nuestra hija Aisha. -Tratare de asistir-digo dándole una sonrisa de complacencia. Sale de mi sala, con sus amigos detrás de él, mando al dragón tras ellos, los guiara a la salida de Caldera, bebo todo lo que hay en la copa, no dejo nada en ella, Kendall solo sonríe y mueve la cabeza, pero una cosa me intriga ¿De qué diablos está hecha la armadura del rey Reynald que Kendall no pudo controlar? Sander, no se levanta de su trono de hielo, me levanto para tomar otra copa de vino, le pido a Kendall, que se retire y que le diga a Asur que no quiero que nadie nos moleste ni siquiera mi madre, pido a los guardias que regresen a sus puestos. Quedamos solos en la sala, la copa está llena, le tomo y queda a la mitad, me encamino a Sander que no deja de sacudir la cabeza con una sonrisa enorme en su cara, decido sentarme en sus piernas pero antes le quito la corona y la pongo en mi lugar, lo mismo hago con la mía, me siento en sus piernas. -¿Quieres?-ofrecerle vino es la manera más sensata de preguntarle ¿Te encuentras bien? -Por favor- le toma a la copa y se termina todo el vino tinto. -Tenías set-murmuro más para mí que para él-por tú actitud quieres estar solo- me mira a los ojos y noto múltiples sentimientos en ellos- voy a ver si mamá necesita ayuda con algo- me intento poner de pie pero pone una de sus manos en mi cintura y la otra en mi pierna derecha-¿Sander? -No, no quiero estar solo- la temperatura baja y las cosas se empiezan a llenar de escarcha. -Eso parece-me acomoda de tal forma que mis piernas queden sobre las suyas y mi cuello a la altura de sus labios-Sander. -Deja divertirme un poco-besa mis labios primero, encuentra como quitarme a Venganza, de la parte de arriba, logra quitarse la parte de arriba de Poder y comienza a besar mi cuello. -Sander aquí no- ruego inútil, una oleada de frio sale de su cuerpo, doy un jadeo leve, pone el bloque de hielo en la entrada y otro en la puerta por donde salió Kendall-Sander. -Muy tarde para decirlo no crees-quita la parte de debajo de Venganza. -Sander, detente-comienza a besar mi cuello de nuevo-por favor Sander. -Tu ganas-se detiene completamente, y permite que me vuelva a poner a Venganza-en la noche no te escapas. Mi reina. -En nuestra recamara no tengas dudas-le digo mientras me pongo la parte de arriba de Venganza. El dragón regresa un día después de que lo mandara a sacar de Caldera al rey Reynald, dormir a mis niños es gratificante y satisfactorio, mi madre regresa la vida de las plantas y árboles talados, yo regresa a ser como antes, a excepción del embarazo de Miranda y Kendall, una está por dar a luz y la otra le faltan meses para eso. Cassian y Sharon entrenan en el gimnasio diario, desde que llegaron, en los tiempos libres de Sander les enseña lo que les prometió a congelar una habitación completa y dejarla así por todo el tiempo que quiera, cuando puedo le enseño a Cassian algunos trucos con el fuego, le salen excelentes en los que trucos que tenía problemas él es un experto en los torbellinos, recorro los jardines con mi madre como antes, siempre hacemos el mismo recorrido al recorrer los jardines, mi madre hace lo que mejor hace arreglar el jardín embelleciendo las flores. -Sara estás distraída el día de hoy-dice sacándome de un dolor que está en mi cuerpo. -Pienso en papá-baja la cabeza-hoy cumpliría los cuarenta y seis. -No te pongas triste Sara-pone una mano en mi mejilla- está bien donde está, espero verlo de nuevo. -Lo veremos de nuevo-le digo con una sonrisa débil-pero no es fácil extrañarlo tanto. -Sé que no es fácil, hago lo que puedo para no romperme por ti-le doy un abrazo fuerte y una lágrima recorre mi cara. -No es bueno que te aguantes todo lo que tienes en el corazón-murmuro para ella nada más. -Aguantar es lo que estoy haciendo para no dejarte caer-la, abrazo más fuerte. -Suéltalo todo-hace lo que le pido, las plantas de empiezan a marchitar y otras a sacar espinas afiladas como navajas sin destruir su belleza, se deja caer al suelo sin poner atención a su poder, la Señora de la Vida se estaba marchitando por dentro. -Te amo Marcus-vocifera en el suelo-siempre lo haré-duele ver a mi madre soltando lo que hay en su interior, los árboles crecen bajo su poder y se sacan bajo el control de mi madre. Se desahoga todo lo que tenía guardado, dura tres horas en desahogándose. Cuando se recupera y acomoda todo me abraza y dice que protegerá lo único que le queda de mi papá y esa soy yo. Mis días regresan a su rutina habitual en la mañana dormir hasta mediodía es fabuloso, Asur o mi madre son las que me despiertan, me visto siempre uso los vestidos que extrañaba ponerme el vestido verde con n***o es uno, el gris con detalles morados es el otro Sander abuso de eso el día que lo use y congelo la recámara para no dejarme bajar a mis labores, mi vestido rojo con encaje dorado en la falda, mi vestido n***o de gamuza y mi vestido rojo con blanco que me regalo Sander, me traje los vestidos que me regalo en el refugio y me los he puesto todos. Es de noche y he estado despierta la mitad de la noche, Sander está totalmente dormido nada lo despertará a menos que empiece a gritar cosa que no haré, eso espero, tomo un libro de los que están en mi mueble de lectura, prendo una pequeña flama solo para iluminar el libro y poder leer, duro así no sé por cuánto tiempo. -¿No puedes dormir?-la voz de Sander me hace despegar la vista del libro. -No tengo sueño-no le miento, no tengo ninguna pizca de sueño. -Te hace falta dormir-se sienta en la cama, aún me incomoda dormir en ella sin embargo duermo en ella por Sander. -¿Más?-muestra una enorme sonrisa-sigue durmiendo, a ti es al que le hace falta. -Claro que no-me rezonga como si fuera Cassian-no me hace falta dormir. -Sander, si te hace falta-me cierra el libro en las manos, no sin antes hacerle un separador de hielo, lo regresa a su lugar y se regresa a la cama. -Sabes que me hace falta-sé por dónde va esto y no me gusta mucho, mañana tengo que hacer unas cosas temprano y hacer lo que quiere es no despertarme temprano. -No ni se te ocurra-me jala de los pies y se sube a la cama cuando lo hace, solo me jalo para acostarme-Sander tengo cosas que hacer mañana temprano-besa mis labios y de ahí mi cuello, el Sander que me hace el amor no es él mismo desde que recuperamos la corona-Sander es enserio-me besa el cuello de nuevo, sus manos empiezan a transitar por mis curvas-Rey Sander Swan puede dejarme en paz. -¿Tienes que usar mi nombre completo junto con mi título?-protesta y se aparta de mí y se acuesta en su lugar. -No me escuchas-digo acomodando lo que desacomodó de su lugar-¿Qué tienes? -¿Tener de qué?-vocifera dándome la espalda. -Has estado extraño desde que recuperamos la corona-trato de que no me tiemble la voz-no eres tú pareces otro. -¿Te molesta?-su voz es fría y vacía, al no escuchar una respuesta de mis labios continúa-no recuerdo que te molestará la primera noche ni las que le han seguido. -No me molesta...                                                     -Entonces no me digas nada. -Sander, no es a eso a lo que me refiero-se da la vuelta para verme la espalda. -¿Entonces a qué exactamente?- su tono frío no me gusta. -Te compartas diferente, y no necesariamente en la cama-mi tono de voz es neutral-¿Qué te pasa? -No tengo nada Sara-es el tono más frío y sin vida que me ha arrojado-Buenas noches.-se da la vuelta y vuelve a dormir. Me pongo de pie y me salgo del cuarto, divago por los pasillos del castillo, veo a los guardias de turno, no me desplomare ante ellos y mucho menos mostraré a una reina débil, encuentro el gimnasio vacío no sé porque vine aquí en primer lugar, pero entro al ruedo hago lo que mejor hago dejo salir el infierno que llevo en mi interior, no derramo lágrima alguna, cuando termino de provocar el infierno me voy a la sala del trono, saco al dragón en ella y me acurruco entre sus patas y sus alas quedo dormida entre ellas. No escucho nada afuera de ella, no había guardias en las puertas anoche tal vez me vine en el cambio de turno, no me deshago del dragón solo sé que está acostado conmigo y que no me dejará sola, escucho la puerta abrirse y luego cerrarse, una vez más se vuelve a abrir. -Eliza-Gabriel está en la sala y por el tono de su voz está aliviado de encontrarme-¡La encontré!-grita para no sé quién-hermana mía, mira donde estas dormida-escucho sus pasos al acercarse, el dragón despierta pero no le hará nada yo lo controlo-cuanto me alegra de que estés aquí-el dragón quita el ala de donde estoy y permite que Gabriel me cargue-eso es-enredo mis brazos en su cuello, camina hacia delante y se sienta en mi trono conmigo en sus brazos. -¿Dónde está?-mi madre entra en la sala. -No grite la va a despertar-no he quitado al dragón-la encontré dormida junto al dragón- el animal sacude la cabeza y enrosca la cola-supongo que de tan cansada que estaba se quedó dormida aquí. -¿Cansada o triste?-Miranda entra en la sala- Sander me contó de la pequeña conversación que tuvo con ella antes de que se saliera de la habitación. -Despiértala Gabriel-mi hermano me abraza un poco más. -No, dejaré que duerma un poco más.-dice mi hermano negándose a la orden de mamá. -Gabriel está pesada-Miranda le dice a mi hermano. -Es mi hermanita...Siempre tendrá dos años para mí-besa mi frente y dos años es la edad con la que me encontraron. -Es bueno saberlo-al abrir los ojos su sonrisa es lo primero que veo-me da gusto saber que aun soy tu hermanita menor. -Siempre lo serás, Señora de los Infiernos-me empieza a hacer cosquillas en mi estómago, comienzo a reírme y a suplicar para que se detenga. -No Gary, por favor-las escamas de mi dragón empiezan a tornarse azules-¡Gary! -No me importa que me digas Gary-continua haciéndome cosquillas y si trato de elevar mi temperatura me quitara mi poder-la reina Sara, se lo merece por darme el susto más grande de mi vida. -¿Qué no ese te lo dio Cassandra?-le pregunto sosteniendo sus manos para evitar que continué haciendo cosquillas. -No.-me dice soltándose de mi agarre y poniendo esa mano en mi estómago-Usted me lo dio hoy mi reina- me enderezo para verle la cara, y junta su frente a la mía- nunca me vuelvas a dar un susto igual. -El Señor de la Sangre, teme perder a su hermana-su sonrisa se agranda. -No tiene idea majestad- besa mi frente-no tienes idea de cuánto me dolería perderte, ya lo hice dos veces, una tercera y no resistiría. -Me recuerdas ¿Cuáles fueron?-las recuerdo perfectamente. -La primera vez que el abuelo te llevo para ser una dama de la corte- me acurruco en su cuello, veo a Sander entrar con mis hijos junto a él-y la segunda hace dos años, cuando el maldito de Alexander se apodero de Caldera antes que Christopher, esa última la pude evitar, pude evitar la caída de tu corona…me detuvieron, hubiera hecho pagar a todos por bajarte de este lugar, pero te prometo que no habrá uno más, no dejare que te vuelvan a lastimar o herir, te trataron como un juguete-hay rabia y dolor en sus palabras-no dejare que te separen de mi lado, lo hicieron dos veces, ninguna más no me quitaran a mi hermana menor. -Te adoro Gary-le dedico una de mis sonrisas más grandes-mi niñera favorita. -¿Cuántas veces te he pedido respeto?-me susurra sobre mi cabeza. -Perdí la cuenta lo siento-se comienza a reír y de mi boca sale una carcajada. -Te adoro Carboncito- hago una cara de niña pequeña- si eres y serás mi carboncito. -Respeta a tu reina-amenazo entre juegos, pero parece que le doy cuerda a su máquina de risas. -Nunca cambiaras. -¿Debería?-le doy una sonrisa torcida y solo sacude la cabeza, me recarga en su pecho de nuevo y comienza a tararear una canción que me cantaba mamá Amaranta, cuando me daba un ataque pequeño-¿Cómo te la sabes? -Soy tu hermano mayor, es mi deber sabérmela-me trae tantos recuerdos buenos a su lado, la primera vez que me persiguió en la casa, cuando me encontró comiéndome los dulces de May, cuando me curo de la herida en la rodilla, Gabriel ha estado conmigo en las buenas y las malas, es quien me podría matar con solo pensarlo y quien me podría hacer reír en un mal día. -¿Sara?-mi vista está fija en el pecho de Gabriel. -No hare nada hoy- digo lo más frio que puedo- no quiero hacer nada. -Sara, tienes cosas que hacer-el dragón resopla y humo sale de sus fosas nasales. -¡Asur!-grito el nombre de mi capitana, quien llega en menos de dos minutos-borra todo lo de mi semana, no quiero desayunos, no quiero rastro de tareas por el resto de la semana. Los documentos importantes los pones en mi escritorio, que se acumulen no interesa, las cosas realmente importantes las que no puedan esperar me las haces llegar. -Como ordene majestad- se retira sin poner objeción. -¿Estás loca?-exclama mi madre, haciendo que la mire-¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer?-no me bajo de Gabriel por dos razones, la primera no me suelta y la segunda está sentado en mi trono, hago un vestido de flamas n***o, no quemara a mi hermano. -Despejar mi semana, no es estar loca-vocifero, Gabriel pone uno de sus brazos en que es el brazo del trono, y se agarra la cara, y el otro lo pone en mi espalda-estar loca es no haberlo hecho hace semanas.-pongo un brazo en el cuello de Gabriel. -Sara siempre debes… -Cumplir mis deberes-Kendall entra en la sala, se empieza a reír de la nada-¿De qué te ríes Kendall? -De lo lindos que se ven tú y tu hermano, parece que él es el rey y no Sander-su comentario hace que voltee los ojos- no se enoje mi reina es la verdad, desearía tener una cámara para que vieras como están los dos. -¿Te molesta Kendall?-el trono de Gabriel hace que lo mire, es frio como el de un rey, ve mi cara de confusión-hermana no me hagas esa cara que si le pongo atención a tu madre. -No sabía que me ponías atención Gabriel-mi hermano para aumentar las cosas la mano que tenía en mi espalda la pone en mi cintura. -Es una excelente maestra- combina su sarcasmo con el tono frio que mi madre le enseño, le queda fantástico-debo agradecerle por esto. -De nada Gabriel-hago una corona de llamas en mi cabeza y otra de rey sobre la suya. -Te había comentado que puedo quitarte tu corona-no sé a quién se lo dice, si a mí o Sander- con solo parpadear. -¿Me la quitarías?-Sander habla por primera vez desde que entro. -Claro solo dame un motivo-Gabriel gira su vista a mis hijos, mi vista la tengo al frente, no mirare a Sander y él lo sabe o eso creo- creo que ya lo tengo-cierro los ojos, Sander ya está en el poder de Gabriel-recuerdo que dije en Nórdico que no dejaría que lastimaran a mi hermana y eso hiciste mi querido rey. -¡Gabriel detente!-mi hermano me defiende a mí y Miranda a su hermano-¡no me hagas usar tus trucos en tu contra! -Gabriel por favor-gira sus ojos a mí y somete a Miranda también. -Te hice una promesa y no la cumplí-su mirada recae en mis ojos- te lastimaron y trataron como una… -No lo digas. -Quieta bruja de metal-una navaja cae al suelo antes de llegar a mi cabeza-Sara te dio la oportunidad de tener tu don de regreso no lo arruines tratando de proteger al rey, porque no te servirá de nada conmigo con vida. -Gary, detente-suelta a Sander y a Miranda de su poder. -Me sometiste, prometiste nunca hacerlo conmigo a menos que fuera en el ruedo-Miranda está destrozada y enojada. -He prometido muchas cosas y dicho bastantes-vocifera mi hermano sin soltarme-prometí no lastimar a nadie con mi poder y mate a más de veinte personas hace unos meses, prometí cuidar de mi hija y a ti y las…deje aquí en el castillo cuando Alexander invadió la nación de mi hermana, prometí no volver a ver a mi hermana rota o destrozada a que si alguien le hacía daño sabría lo que es el dolor, y los malditos que lo hicieron que la dañaron están en un trono… uno junto a ella y el otro en Nórdico ambos portando una corona.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD