Hace unos días le dije a Cal que iríamos a ver a su papá, dio brincos de emoción, a Sharon y Cassian se preocuparon pero Sander se encargó de motivarlos para ir, a Sharon le dijo que iríamos a ver a su abuela Tamara y a su abuelo Milton por eso ella quiere ir, a Cassian lo convenció de que iríamos al gimnasio del castillo es la única forma en la que lo convenció de ir, a mi madre la tuve que convencer de que me acompañara de una manera muy rara peleamos por una hora y después me dejo grito que no me dejaría ir sola que no sacrificaría a lo último que le queda de papá, cuando se fue di una sonrisa enorme, Kendall la tengo que llevar no la dejare en Caldera si Gabriel y Nicolás vendrán a Nórdico conmigo, Asur se quedara con Jon para entrenarlo con armas y enseñarle lo básico, aunque Jon puede manejar la espada sin que Asur le diga cómo se maneja, Cassandra no puede dejar de emocionarse por ir a Nórdico a ver a su tío y a sus familiares que conoce desde pequeña. Cuando llegamos a Nórdico, mis pequeños se emocionan al ver nieve sin que ellos la provoquen o la llamen desde su interior, mi madre se sube al carruaje donde van Miranda, Gabriel y Cassandra, en el otro carruaje mis hijos, Sander y yo, Nicolás prefirió irse en un caballo, Trix viene conmigo bueno el abuelo lo monta de camino al palacio donde Alexander nos espera, para desgracia de Atina el Capitán Monroy no nos acompaña se quedó en Caldera protegiendo el trono. Cal se queda en mis brazos, Cassian y Sharon están viendo por la ventana cada lugar que recorremos, Sander les pide que se sienten pero están contentos por la nieve natural, cuando entremos a la ciudad los ojos de mis hijos se maravillan, no hay señal de guerra en la Capital de Nórdico, no bajo la guardia ni Sander tampoco lo hace, Alexander está en la entrada de su palacio ya conocido, su madre está con él al igual que su padre y su hermana que casi brinca de gusto al ver a Miranda bajar con su embarazo un poco más desarrollado, los padres de Sander también están para mi desgracia, Luca es quien sonríe al ver sus hermanos. Mi rey baja primero y ayuda a bajar a sus hijos y después a mí, mi madre baja riéndose de algo, tal vez de un comentario de Gabriel, mi hermano está igual que ella, Cassandra corre a los brazos de su abuela, Sharon a los de su abuelo, la reina Rosset está viendo a Cassian que se acerca a él y mi niño le da una reverencia, se pone la corona de príncipe, la que uso cuando la corona de Caldera regreso a mi poder.
-Te falta uno-me susurra Sander al oído, no entiendo de que me habla pero cuanto a mis hijos, Cal me falta, antes de que gire mi vista a Alexander para ver si él lo tiene Sander me apunta al carruaje con la cabeza-no quiere bajarse.
-¿Por qué?-se encoje de hombros, me suelto de su agarre para ver que le sucede a mi niño, cuando llego al carruaje lo veo sentado en donde iba yo sentada-¿Cal?
-Hola mami-titubea al habar, no le gusta estar en un lugar que no conoce.
-¿Por qué no bajas?-niega con la cabeza-tu papá quiere verte, ¿No quieres verlo?
-No me gusta este lugar-comienza a temblar.
-¿Por qué no te gusta? ¿Hay algo que no te agrade?
-Hay personas que no conozco-gente nueva es su miedo-y me pueden dañar.
-No te harán nada malo- mi voz es la más dulce que puedo lograr-si lo hacen me dices y les enseñamos a no lastimar a un Hijo del Sol y de los Vientos.
-No dejaras que me lastimen.
-Nunca lo haría-logro un tono frio y dulce al mismo tiempo-¿Vamos?
-¿Me cargas?-estiro los brazos, salta a ellos, bajo de nuevo con el ya en mis brazos-¿sacas al dragón?
-No estoy en Caldera- le digo pero pone una carita triste y eso me rompe un poco y saco al dragón seguido de un suspiro.
-Gracias. Hola bonito- acaricia la nariz de mi animal-ojala te pueda hacer un amigo un día.
-Lo harás si te lo propones- le digo poniéndolo cerca del corazón del dragón-¿Te ayudo a que hagas uno?-asiente de inmediato- piensa en tu energía en una forma además de tu león y dale forma de dragón-llama a su león y lo pone frente al dragón.
-Vamos Cal-lo ayuda Cassian, a concentrarse desde donde está parado- sacalo.
-¡Cassian!- lo reprende Sander con gentileza, el león de Cal se transforma poco a poco en el dragón que quiere, grande, fuerte y de él desborda electricidad y fuego.
-Lo logré mami, me viste- la alegría de Cal me llena de felicidad.
-Si te vi, Caly-uno de nieve se acerca al de fuego, no tengo que ser adivina para saber de quién es.
-Es sencillo Caly.
-Mami, ¿Por qué Cassian lo hizo de nieve?-dice Cal, antes de que le conteste Alexander le habla.
-¡Cal!-mi niño gira su vista a Alexander que está parado junto a Sander-¡Ven Caly!
-¡Papá!-lo bajo y corre a Alexander, cuando llega lo abraza fuerte, Alexander le besa la cabeza a Cal y una sonrisa sale de mi boca.
-¿Me acompañas?- le digo a mi dragón que se reduce de tamaño para ponerse de mi estatura- buen chico-camino unos pasos con mi dragón cuando unas nauseas espantosas me atraviesan de inmediato, me pongo una mano en la boca el dragón tapa la vista de los demás poniéndose frente a mí, pongo una mano en su cuerpo y respiro hondo y exhalo, Gabriel me sostiene no sé cuando llego a mi lado.
-Respira, despacio-la Cobra reaparece en mis brazos, para mi mayor desgracia el vestido que escogí es de manga corta y no la tapara-respira concentrate en mi voz.
-La nauseas no son por la Cobra- apenas me escucho.
-¿Cuánto tienes?-humo comienza a salir de mi boca, estoy ardiendo por dentro.
-No sé-ya no es humo lo único que sale de mi boca, fuego rojo sale de mi boca el dragón se hace un poco más grande.
-Majestad, venga por favor-mi hermano trata de no demostrar temor en su voz.
-¿Qué tiene Sara?-mi madre capta porque le hablo mi hermano-es demasiado humo.
-No sé empezó a soltar humo y después fuego-la voz de mi hermano ya es de dolor-¿Qué tienes Sara?-no entiendo cómo me recupero, y las náuseas se pasan y el dragón crece.
-Vete a Caldera y dile a mi padre que hay otras formas de castigarme sin necesidad de quemar mi cuerpo- le digo al dragón que extiende las alas-que si me quiere ver que baje.
-Sara, papá solo tiene poder en Caldera no en Nórdico- me dice Nicolás acercándose con cuidado a mí.
-No me importa-vocifero para mi primo-casi me mata. Vete y a menos que te mande con una nota no te regresas.- prende vuelo en dirección a Caldera o al sol, Gabriel me encajona en su brazo para no dejarme caer.
-Te castigó por irte de Caldera-dice mi madre viendo que estoy recuperando mi color-te dije que era muy pronto para que te alejaras del trono.
-Se paso está vez-vocifera Sander, se encamina a donde estamos Gabriel y yo.
-¿Estas bien mami?-Cal pregunta desde los brazos de Alexander.
-Si Cal- mi tono se recupera.
-¿Segura?-pregunta Cassian acercándose a mí.
-Sí, estoy bien no me duele nada- Sander me extiende una mano, estoy bien en dolores pero estoy agotada por dentro.
-Espera Sander, será mejor que la lleve yo-murmura mi hermano-para no hacerla que se agite más, lo está bastante.
-Gabriel no tiene nada.
-Mi rey controlo la sangre y siento por donde pasa cada litro de ella, y mi hermana tiene muchos lugares por los que su sangre no transita bien. Rey Alexander me puede decir en qué habitación debo llevar a mi hermana.
-La que era de Sander, la de ella será para sus hijos.
-Con permiso-Sander se hace a un lado y Gabriel me carga.
Me ayuda a recorrer los pasillos y a subir las escaleras, encontramos la habitación de Sander me deja con cuidado en la cama, pone una mano en mi cabeza a acomodar los lugares perjudicados, comienzo a gritar de dolor, soy anti fuego por dentro y mi padre quemo algunas cosas en mi interior solo gira la cabeza para no ver mi cara y quedarse con los gritos nada más, estoy segura que mis gritos se han de escuchar en todo el lugar, Gabriel me acomoda todo y repara todo.
-Te dejo muy mal-me dice limpiando mis lágrimas de dolor-¡listo!
-Gracias Gary- ya me deja decirle así-ya no me duele nada.
-Te repare todo, desde los huesos hasta los órganos- le hago un espacio en la cama para que se acueste, se sienta en ese espacio y pongo mi cabeza en sus piernas- angelito de fuego, te dejo muy mal tu papá sol.
-Me imagino como- no me gusta la imagen que hay en mi cabeza-ve a comer algo, es necesario que bajes.
-No te dejare sola, estas enferma-me enderezo para verle la cara.
-No estoy enferma-rezongo como me rezonga Sharon-vete antes de que empiece a calentar el cuarto.
-Ya pues majestad, le voy a traer comida y se la va a comer-asiento con una sonrisa enorme en mi cara.
Se va de la recamara, los recuerdos de la habitación fluyen como agua en mi cabeza, la primera vez que le dije a Sander que lo amaba, donde me entregue a él por primera vez donde el fuego y el hielo se hicieran uno. Me recuesto de nuevo en la cama y dejo que mis pensamientos viajen a ese día, se siente tan bien la sensación de Sander recorriendo mi cuerpo, la sensación de sus labios en mi piel, en sus largas caricias a lo largo de mi cuerpo, quedo dormida y sumergida en estos recuerdos. Duermo toda la noche y la tarde, no siento cuando Sander se acuesta o se levanta de la cama, me cambio con un vestido n***o con detalles rojos. Bajo al comedor donde encuentro a mi madre, la reina Rosset, el rey Peter, Alexander con Cal en sus brazos y a Sander junto con sus padres, hay una fresa roja en el plato de Sander, desearía que no hubiera nadie solo él y yo. Cal me ve y corre a mi encuentro.