Cuando me senté en mi trono las grandes casas me retaron por la corona y perdieron, soy el Señor de los Vientos no caeré ante las personas que me quieren ver abajo mucho menos en Nórdico. Extraño ver a Eliza todos los días, compartir una mesa con ella, el saber que duerme en una cama cercana a la mía, claro que me molestaba la idea de que mi primo fuera el que la complaciera en las noches, él que le recorre el cuerpo. Tuve que dejar muy claro en Nórdico que ya tiene heredero y que está con su madre en Caldera, pronto será mi mes cuando Cal recorra su futuro palacio y conozca lo que gobernará por un largo tiempo. Atina no deja de pensar cuando se ira a Caldera en busca del capitán que se ganó su corazón, quiere que la deje hacer una fiesta en el castillo donde estemos los viejos amigos pero Christopher no estará presente, saque a mis padres de la celda en la que los tenía, mi madre me llena de besos junto con mi padre, Atina los abrazo hasta que se cansó, no saben que Eliza es la madre de Cal, solo saben cómo se llama y que apariencia tiene, es todo lo que Miranda y yo les decimos.
Christopher está en una recamara, nadie le habla más que mi madre que lo perdono por todo, Atina quiere hablarle pero no tiene idea de que decirle, en mi caso no hablaré con él nunca, me traicionó junto a Sander y Eliza, nos hundió a los tres, mi padre no le dijo nada y no creo que lo haga por un largo tiempo.
-Hijo, ¿Cuando dices que vendrá Cal?-su insistencia me cansa pero no le voy a contestar de manera fría.
-En unos meses mamá-se acerca a mí en unos pasos.
-Debes tener una reina-Me tiene diciendo eso desde que supo que deje a Julieth-que te ayude en tu reinado.
-Mamá, no quiero a nadie a mi lado-me pongo de pie aventando la silla cuando lo hago-cuando Cal venga no quiero que le digas nada.
-Decirle que necesitas una reina a tu lado-mi hijo no tendrá una madrastra cuando venga a verme.
-No necesito a nadie, que me venga a decir que hacer con mi reino-me paro frente a la ventana que da al lugar que Eliza y yo solíamos compartir en las noches, los recuerdos de ella tocando mi cuerpo aparecen de la nada-no mientras Cal sepa que su madre está viva.
-No me has dicho su poder y si conozco a su madre-regreso mi vista a ella y arqueó una ceja.
-¿Te interesa?
-A todo el mundo le interesa saber quien es la madre de mi nieto-la voz de mi padre sigue siendo del rey que es y que fue-ya dinos muchacho ¿quién es?
-Hasta que Cal llegue-son mis palabras ante ellos.
-¡Alexander Ventus quiero una respuesta!-vocifera mi madre, Atina es mi salvación al entrar en el cuarto.
-Perdón por interrumpir-se pone en la silla donde Eliza se ponía a leer, ya que baje esa silla a mi sala de descanso-pero quería hacerles una pregunta.
-¿Cuál Atina?-responde mi madre lanzándome una mirada de esto no ha acabado.
-¿Hacemos el baile del Solsticio de Invierno?
-Claro, hace falta un baile-mi madre con tal de verme casado es capaz de todo-invitemos a todo el mundo, a gente de poder y a personas que sirven a Nórdico.
-¿Puedo invitar a Sander?-la alegría de mamá de borra al escuchar la pregunta de Atina.
-No creo que acepte-digo para no hacer sentir mal a Atina por la falta de respuesta de mamá.
-Pero si acepta, podemos invitar a la reina Sara también.
-Lo que quieres es que venga el Capitán de Sara-digo mostrándole una sonrisa.
-Un poco...pero tengo ganas de jugar con Sharon y practicar con Cassian-desarrollaron una amistad de familia.
-¿Cassian y Sharon?-mis padre no saben cómo se llaman los hijos de Sander, los hermanos de Cal.
-Son los hijos de Sander-contesta Atina con una energía enorme-Cassian es el mayor y Sharon la menor.
-En dos años los...
-Me hice su amiga y conviví con ellos, Cassian será un gran rey.-comenta mi hermana sin saber que está haciendo enojar a mamá.
-Sería buena idea invitarlos-comenta mi padre, esperaría eso de Atina pero no de él.
-¿Por qué?-el tono de mi madre no me gusta.
-Rosset te parece poco quitarles su reino por años y darle el dolor más grande a Eliza-la supuesta ejecución de mi primo y su hijo-apoyamos a Alexander y a Christopher en deshacernos de Sander no de su hijo. No de darle ese dolor a la reina Sara, no matar a un Hijo del Sol. Piensa que fueras tú a la que le quitan no solo a su esposo sino también a tu hijo.-mi madre se pone a mi lado.
-Mi dolor más grande es perder a mis hijos-su voz es dolorosa de escuchar-y a la reina Sara le dimos una muestra de ese dolor tan horrible que no se merece nadie. Está bien hay que invitarlos y que traigan a sus hijos quiero conocer a los hijos de esos dos, Atina no me los describas físicamente solo como son de personalidad.
-Calculadores como Sander-digo en voz alta.
-Fuertes y seguros como su madre-dice Atina con una sonrisa en su cara-fríos al entrenar y despiadados con sus dones.
-Como ellos-dice mi madre con una sonrisa en su cara, ambos han visto a Sander y Eliza en acción pero jamás han visto la otra cara de los poderes de los reyes de Caldera.
Pienso en Cal todo el tiempo, en que estará haciendo, que estará practicando, mi hijo será un rey algún día y es hijo de las flamas y de los vientos, es mi hijo y de Eliza, Sander lo criara junto con Eliza y yo apoyaré en las cosas que pueda, será mi hijo siempre y eso no cambiará nunca, Nórdico tendrá un gran rey que me remplace es algo tímido al conocer a nuevas personas me imagino su carita al conocer a mis padres, al conocer a las persona que algún día se arrodillarán ante él y su poder, uní a Caldera y a Nórdico no con un matrimonio sino con un nacimiento. En ocasiones practico en mi gimnasio con Atina, me volví experto en controlar el aire en estos dos años, si antes no podían vencer ahora deben temerle al viento, Caldera es la cuna y la flor Flamer de los dones y el mío creció en ella, el de Atina también evolucionó considerablemente se volvió mejor pero todavía no me vence las únicas personas que me podrían vencer están en Caldera con mi hijo. Pienso en Eliza todos los días, en cada momento vivido con ella en cada cosa que me gusta de ella. Las cosas en Nórdico mejoraron notablemente y recupere la estabilidad que había en él antes, somos al igual que Caldera uno de los países más fuertes y nada cambiará eso. Montar en Cana es interesante, Cana es la yegua de Sander, no están rápida como dice Atina que es, me quedo con Trix si se trata de velocidad. Siempre hago la misma rutina al montar, mi cuerpo siente la adrenalina de volver a subirme a un caballo de montar por horas sin cansarme. La cena no me gusta después de comer la comida de la señora Amaranta ya no pruebo igual las otras comidas, los postres de cada cosa que pruebo no se le compara.
-Estas muy callado hoy Alexander-dice mi madre mientras se mete pan a la boca.
-¿Qué quieres que diga?-mi tono es frío-no tengo hambre y la verdad no entiendo porque estoy comiendo.
-¿Haremos el baile?-mi hermana está interesada en el capitán más que en el baile.
-Claro Atina-le contesta mi padre antes de que mi madre lo haga-manda las invitaciones por favor.
-De acuerdo eso hare –se levanta y se va contenta por esa orden, está perdidamente enamorada del Capitán de Eliza y de Sander solo espero que no salga embarazada como Kendall, que se quedó en Nórdico porque ya no puede viajar.
-¿Crees que puedas invitar al baile a la madre de tu hijo?-pregunta mi padre, casi me atraganto con el vino- digo, es un baile y será una buena manera de conocerla.
-Invitala, sirve que hacen las paces- les dije que tuve mal entendidos con la madre de Cal, y esa es la verdad hubo mal entendidos con Eliza- y sirve que tu padre y yo la conocemos, a la madre de mi nieto.
-Deja ver si quiere-es la verdad, no tengo idea de si Eliza vendrá y más con Cal, pero quiero verlo e insistiré cuanto pueda para tener a mi hijo de nuevo en mis brazos- le enviare una carta pidiéndole que venga.
Cuando la cena termina hago justamente eso, redacto la carta para Eliza y algo en ella para Cal, no puede leer todavía pero conozco a Eliza ella se lo lera y le hará el día a Cal, la mando y solo es cuestión de esperar una respuesta. Quiero verlos a los dos pero más a él, pongo mi mayor esperanza en la carta que recibirá Eliza, en ella le plasmo lo del baile y que Atina la quiere invitar y que mamá quiere conocer a los hijos de Sander, solo eso le plasmo y además que no puedo esperar para ver a Cal, nuestro hijo. Nunca será mía de nuevo pero correré el riesgo de un “Te Amo” en la carta.