Apenas mis tacones rojos tocaron el piso de la empresa, siento una maraña de sentimientos brotar en mi interior. La sensación de solo verlo de nuevo me pone nerviosa, porque sé que el ahora que sabe que no fui una cualquiera como siempre pensó, estará rogando por mi amor, y ahí, es adónde me voy a desquitar de todo el daño que me hizo, aunque él siga siendo el dueño de mi corazón no lo perdonaré jamás. Fueron muchos años de sufrimiento, años deseando una explicación que nunca llegó, años esperando consideración y no llego, y todo lo contrario a eso tuvo un hijo con Paola y se fue a vivir con ella a mi mansión. Si, a mi mansión. Estoy harta de dejarle todo a esas cuerda de víboras por miedo. Ya basta, ahora tengo a alguien por quien ser fuerte, a alguien por quién luchar y recuperar lo q

