Pov Maximiliano Estaba impaciente porque Emily saliera del despacho, muchas veces tuve la necesidad de ir a verla. La ganas de tomarla, besarla, o simplemente hablar con ella me embriagaban. Me senté en el sofá esperando que estuviera disponible, pero por más que espere ella no salió, así que subí a mi habitación a tomar una ducha fría. El calor que demandaba mi cuerpo parecía que iba a quemarme. Quité mi ropa con desesperación y me sumergí en la bañera. A los pocos minutos que estaba ahí, sentí que alguien entraba con cautela. Una sonrisa se posó en mis labios al pensar que se podía tratar de Emily, pero, cuando sentí el aroma del perfume de Paola, abrí los ojos de par en par. —Relájate —tomó mis hombros para masajearlos. —¿Qué haces aquí? —pregunté molesto, saliendo de la bañera y

