Capítulo 2

1165 Words
Katherine. El mensaje había llegado con éxito a las manos de mi hermano. Si quería guerra, guerra es lo que tendrá. —Mira, la tienda de allí— Leya señaló el lugar donde podrían vender los medicamentos necesarios para saber si estoy embarazada. Ezra nos esperó fuera del lugar mientras nosotras nos introducíamos sin levantar sospechas. No podemos perder mucho tiempo. Las noticias vuelan. Revisamos las estanterías del lugar intentando hallar el medicamento. —Aquí lo tengo— me informó Leya, sosteniéndolo. Observé la bolsita que sujetaba. Tenía un poco de polvo, lo suficiente como para servirnos. Pagamos por este y abandonamos el lugar. Una vez fuera, íbamos a volver a la posada donde nos escondíamos, pero entonces, chocamos contra alguien. No me lo pues creer... —¿Estas bien?— Ezra se apresuró en ayudarme, dado que caí al suelo y me encontraba en un estado de trance. —¿Katherine?— me nombró la persona con quién tropezamos. Tanto Ezra como Leya se alarmaron. En un instante lograron formar una clase de escudo a mi alrededor. —¿Quién eres tú?— le interrogó Ezra. La persona no apartaba sus ojos de mi. Tampoco pude hacerlo. —Es mi hijo... Demián— dije atónita. Mis compañeros se asombraron al oírme. No los culpo, me expresé mal. Estuve a punto de corregirme y de repente fui asfixiada por los brazos de Demián. Ya no era un niño... Había crecido, era un vampiro apuesto en todo su esplendor. No pude pasar por alto sus rasgos similares a los de Ethan. —También te he extrañado— correspondí el abrazo cálido de su parte. Sentí su sincera felicidad al verme. —Katherine, debemos irnos— Ezra nos interrumpió. Demián no estaba dispuesto a soltarme. Sin opciones, tuvimos que dejarlo acompañarnos. Ezra se lanzó a la pequeña cama de su habitación—. Tenías bien oculto a tu hijo, querida Katherine— se burló. Le lancé una almohada a su rostro y aún así continuaba burlándose. —Madre, ¿estas bien? Han pasado nueve años. ¿Dónde estuviste?— me atropelló con sus repentinas preguntas. Por mas que fuera Demián, no estaba del todo segura si confiar en él. No puedo darme el lujo de olvidar a su padre. —¿Sabes algo de Ethan?— evadí sus preguntas, notando su incomodidad. —La última vez que lo he visto fue hace un año. Por el momento estoy con mi tío Joseph— confesó. —¿Joseph no es otro de tus amantes, Katherine?— Ezra recordó la vez que le hable de él —. Podre ser un mujeriego pero tú, querida amiga, te metiste con toda una familia. Le arrojé lo primero que estaba a mano y eso fue un jarrón. El muy imbécil pudo esquivarlo satisfactoriamente. ¡Como me fastidia su estúpida sonrisa! —Le tienes miedo a mi padre, ¿verdad?— mi pequeña pelea se pospuso al escuchar la pregunta de Demián. ¿Temerle? ¡Ja! Volteé para verlo a la cara y así poder contestar—. Querido, quien debe temer es él. No soy la misma Katherine que conociste. Abrió sus ojos sorprendido. Era la verdad. Si me cruzaba a Ethan estaba segura de poder asesinarlo. Nunca olvidare las muertes de mis amigas ni tampoco lo que tuve que soportar por su culpa. —Pero cuentame... ¿Qué ocurrió con Greasia?— quise saber. —Fue conquistado por tu hermano. Por supuesto obtuvo ayuda de alguien. Una bruja rencorosa, tal vez la recuerdes— —Veronica— llevé mi mano a la frente. Esto no puede ser peor. Mi hermano y la ex prometida de Ethan se aliaron para aniquilarme, genial. —¿Y Ethan? Digo, ¿lograron vencerlo así nada más?— —Como te he dicho, desapareció. Lo vi hace un año, pero no pude acercarme a él. Es extraño que haya permitido la conquista de su reino. Se esfumó sin siquiera buscar a su hijo. —Entonces Joseph te ha estado protegiendo todo este tiempo— acaricié su mejilla sin creer su gran crecimiento. Puede que no tenga el aspecto de un niño y aún así no perdía su anhelo de tener una madre. —Él te ama madre— dijo, aferrándose a la mano que lo acariciaba. También creí amarlo hasta que recordé a Lorian. Ahora que Demián lo dice, me siento mal por ello. Amo a Lorian pero lo que sentí por Joseph fue igual de fuerte. De todos modos, no tengo tiempo para pensar en el amor. Mi prioridad es acabar con mi hermano antes de que él lo haga conmigo. Quité con delicadeza mi mano y volví a girar en dirección a Leya y Ezra. —Nuestro tiempo es valioso. Debemos apresurarnos en destruir a mi hermano— Ambos bufaron listos para repetirme lo mismo de todos los días. Leya soltó un respingo—, Aún no es tiempo. Si, lo superas con tus poderes, pero él no se queda atrás. Necesitamos a más para combatirlo, él ha ganado muchos reinos Kat. —¡Estoy harta de esperar! Mientras nos escondemos él forja ejércitos, conquista reinos y se hace cada día más fuerte. Seguramente nos debe estar buscando en este reino después de recibir mi mensaje— caminé en círculos exasperada, siendo seguida por los ojos de los tres. —Si quieres podemos ir con mi tío, él debe saber alguna forma para acabar con tu ¿hermano?— Demián se ofreció, un tanto sorprendido al enterarse del psicópata que es mi hermano. Ezra se levantó de su cama para acercarse a nosotros—. ¡Buena idea! Si sabe algún secreto de Greasia tal vez nos sirva. —No creo que sea buena idea— dudé. —Tienes miedo de volver a verlo y sentir mariposas en tu estómago— sonrió burlón. —¡Claro que no!— respondí a la defensiva. —Entonces no le veo problema. ¿Quieres invitarlo aquí?— se dirigió esta vez a Demián. —Estoy seguro que aceptará— contestó. Demián fue acompañado a la salida por Leya mientras Ezra se quedó conmigo. Sonreía tan estúpidamente. —¿Y ahora qué?— le interrogué. —En estos últimos meses logré conocerte a la perfección y se lo nerviosa que te pone la idea de ver a un viejo amor. Soy un ser bondadoso, es por eso que te ayudare a elegir el vestido que usaras esta noche— levantó su cabeza con orgullo mientras daba vueltas en la habitación. —Antes que nada, no estoy nerviosa. Y tampoco necesito consejos de un hombre. Las mujeres somos buenas seductoras. Cuando se lo dije, Ezra se acercó peligrosamente hasta mi. No me permitió verlo, estuvo a mis espaldas. Podía sentir su respiración cerca de mi cuello y sus manos recorrer mis brazos. —Puede que seas buena seduciendo, pero siempre es bueno escuchar a un hombre decir lo que nos vuelve locos— susurró a mi oído.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD