Capítulo 18

1377 Words
Katherine. Relajo mi cuerpo en el césped, doy vueltas en mi cabeza tratando de descubrir el escondite de la perla negra. Ese asqueroso ser fue asesinado por mis propias manos y he aquí el problema, solamente él sabía su escondite. Todos van y vienen sin hallar nada, siento las frustración carcomiendome desde lo profundo de mi ser. Es mi culpa que estemos estancados. Sin duda Evin debe estar feliz, de seguro... Un momento. Evin no sabe acerca de la perla negra, ¿o si? No, es imposible. Si lo supiera debería tenerla, pero no es el caso. —¿Averiguaron algo?— indago esfumando mis esperanzas cuando recibo negación de mis compañeros. Las nauseas vuelven, mi corazón palpita frenético, y antes de que Ezra se me pueda acercar me encuentro vomitando nuevamente sangre. ¡Maldición! —Me preocupa tu estado, no es normal escupir sangre— miro los ojos de quien una vez fue mi novio, corro la vista gracias a la culpa que se cierne sobre mí. —Joseph, no es nada. —¿Segura? Te he notado extraña en estos días, y no niegues que vomitar sangre no es normal. —No es nada... —Busquemos a una bruja que te revise, si sabe que te ocurre podremos solucionarlo a tiempo — asiento resignada, de todos modos puedo evadirlo. Pasan las horas y no hay nada que nos sirva, información, búsqueda, todo a la basura. Para completar, Lisa no me ha hablado en un buen rato, de hecho no le dirigió la palabra a nadie, entiendo su conmoción de volver a reencontrarse con nuestro padre, estuve igual de nerviosa, con los vellos erizados del terror. —¿Cómo te sientes?— Ezra se tumba a mi lado recibiendo total silencio de mi parte. No es por ser mala, pero si abro mi boca temo lanzarle sangre, y si lo hago no podre contenerme. —Las estrellas me gustan— rompo el silencio, entrelaza su mano con la mía obligando a que lo vea. Es inevitable no sentirme atraída por este vampiro. Su cabello se mueve como una melodía elegante provocada por el viento. —Estas muy estresada, tal vez si ayudo un poco...— su mano se mueve sin dificultad debajo de mi corta falda, cuando siento como acaricia mi sexo con su pulgar, me estremezco tragando el gemido que quiero soltar. Apenas me toca y ya estoy de este modo. Hunde su ceja cuando mide labios se abren soltando un jadeo en el momento que introduce un dedo, moviéndolo gentilmente en mi interior. Quiero ver para mis costados, asegurarme que nadie nos vea, pero me tiene totalmente atrapada con sus movimientos suaves. Tiene experiencia, lo demuestra cuando vuelve a introducir otro dedo agilizando los movimientos placenteros evocando un fuego ardiente en mi sexo. —Más, dame más— sujeto sus hombros esperando mi pedido, cumple moviendo de manera circular en mi interior, tocando cada parte descubierta por él mismo. Salivo con sus movimientos, creo que es la primera vez que me siento así apenas me toca. —¡Ezra, si!— me pierdo en el placer floreciente cuando estallo en sus dedos, los saca dirigiendolos a su boca y lame disfrutando el nectar de mi sexo. Aunque fue bueno, necesito más. No tuve ni que decirlo. Mueve su cuerpo, se sienta y por un momento creo que me dejará con las ganas. Mis sospechas se esfuman cuando separa mis piernas de la nada, sin delicadeza. Ubica su cabeza entre mis muslos, trazando un camino húmedo con su lengua experta, harqueo mi espalda queriendo recibirlo todo. Se detiene en mi sexo, se relame los labios y... Carraspean una garganta, buscamos de quien se trata y vemos a Joseph cruzado de brazos. Justo ahora te apareces, maldito. Trato de tapar mi sexo expuesto sin embargo, Ezra frena mi movimiento. —Tienes dos opciones— le habla sin pudor—, puedes unirte o largarte, pero no nos interrumpas el momento. ¡Ay no! Quien se cree para decirle eso, ¿acaso me preguntó? Aunque pensándolo bien con Ezra hemos participado en orgías, no teníamos vergüenza de nada. Da igual, dudo que Joseph acepte. Me abro más de pierna a forma de invitación. Sus penetrantes orbes carmín se fijan en mi zona palpitante, ansiosa de seguir con lo anterior. A continuación ocurre lo que no me esperaba, Joseph se me lanza a mis labios hambriento, besa como nunca antes lo hizo, feroz, apasionante. Nos separamos cuando una mano toma mi mentón para correrme el rostro, Ezra aprisiona mis labios, no besa dulce, todo lo contrario. Su lengua recorre mi boca, no pide permiso a la mía, simplemente la interrumpe convirtiendo un beso lascivo y nuevo. Ambos besaban diferente, pero si algo tienen en común son sus celos. Soy bendecida con dos vampiros posesivos, buscando complacerme a toda costa. Mientras Ezra me besa, Joseph masajea mi seno derecho. Su mano me enloquece, sus movimientos y caricias también. Ambos me están complaciendo de maravilla. —Necesito coger, y bien duro— suelto provocanco sus miradas oscuras. Se ven desafiantes hasta que sonríen de lado. Ezra quiere volver a la postura en la que estaba antes de que llegue Joseph, pero lo detengo. —Tengo una idea... Cumplen alegres mis instrucciones pervertidas. Joseph agacha su cabeza, saborea mis paredes vaginales con su lengua, no deja un rincón sin recorrer. Enredo mis dedos en su cabello azabache, quiero que su lengua me penetre lo más profundo... —¡Si!— gimo euforica cuando su lengua toca un punto clave, me escucha y aprieta mis muslos para abrirme más, mi sexo palpita a punto de estallar, y entonces... Ezra se despoja de su pantalón, deja ver su m*****o erecto, paso mi lengua por mi boca como si de un dulce se tratara y permito su ubicación. Se pone en cuatro, ubica su falo en mi boca y lo recibo con gusto, lo meto todo entero en mi boca, aguardo unos segundos para acostumbrarme y él se harquea cuando empiezo a follar su polla, la meto y la saco para permitirme gemir por los lenguetazos de Joseph y los jadeos excitantes de Ezra. Esta es la primera vez que pruebo hacer algo tan atrevido. Entierro mis uñas en su trasero para mover su polla a mi antojo, llevándola a mi boca y sacándola. Siento como le palpita a punto de estallar, beso la punta y se me escapa un gemido al mismo tiempo que él. Me corro en la boca de Joseph quien aprieta mis muslos para chupar con intensidad mis fluidos, tragando todo sin dejar escapar nada. Madre santísima... Al mismo tiempo, Ezra se corre en mis pechos mojandome por completo. Lo disfruto, no lo voy a negar. Vislumbro ambos vampiros sonrojados, con miradas tímidas, frentes sudorosas y ojos cargados de deseos. Muerdo mi labio con ganas de recibirlos a ambos, quiero ser penetrada por los dos y que ellos giman tanto como yo. Me siento para tener frente a mí a Joseph, y a mis espaldas a Ezra. Sonrío buscando el m*****o del vampiro frente a mis ojos, desesperado ubica mi mano en su falo ansioso porque lo acaricie. Lo acaricio con sutileza, echa su cabeza hacia atrás—, Kat— gime con un simple tacto, vuelve a mirarme y me besa. Muevo el falo en círculos, y sus gemidos se vuelven música para mis oídos. Lo masturbo agilizando los movimientos, hasta me atrevo a pellizcar la punta, jalo en movimientos desde el inicio hasta el final. Ezra sujeta mi mentón y me besa de costado mientras que recorre mi espalda con largas y tortuosas caricias. Gimo en su boca, no suelta mis labios y el muy infeliz aprovecha que este sentada abierta de piernas y me masturba como antes. —Kat, si no te detienes...— Joseph intenta advertirme, no me detengo, la adrenalina me puede. Los dedos de Ezra se mueven eb mi interior con velocidad, hago lo mismo con el falo palpitante de Joseph, mierda... Hunto los dedos de Ezra nuevamente, y cuando Joseph llega al clímax, tomo su m*****o y exparso su liquido en mi vientre. Joder... Mis dos vampiros se miran a los ojos, se atreven a besarse aumentando mi excitación. La noche será larga...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD