Capítulo 6
Ximena
Luego de esa plática entre Emma y yo en la piscina, decidimos irnos al camarote para poder arreglarnos con tiempo para la cena. Después de tomar una deliciosa ducha caliente, una que relajo todo mi cuerpo; salgo envuelta en una toalla y me asomo en el balcón de mi habitación para poder mirar el inmenso mar en el que estamos.
Mientras miro el hermoso mar, no puedo evitar que mis pensamientos se llenen con recuerdos de mi pequeña hija. Lo que me lleva a preguntarme muchas cosas en este momento ¿Qué estará haciendo ahora mi pequeño torbellino? ¿Se estará portando bien con su abuela? ¿Se estará portando mal? ¿Le estará dando demasiada guerra a su abuela? No lo sé, pero lo que sí se; es que ella está en las mejores manos que pueden existir. No podría confiar en nadie mas que en mi madre para cuidar a mi hija.
Luego de diez minutos de estar expuesta a la brisa del mar, entro de nuevo al camarote y empiezo a decidir que ponerme para esta noche.
Entre las prendas que saco de mi maleta para vestirme, encuentro un vestido que creo que será el indicado para la ocasión. Este, era un vestido bastante sencillo, de color amarillo y se ajustaba a mi cuerpo como una segunda piel sin incomodar. El me quedaba cuatro dedos por encima de las rodillas, tenía la espalda al d*********o y una hermosa cadena que caía por esta me hacían sentir divina. Además; para terminar de arreglarme y dar los últimos retoques de mi vestuario, me puse unos tacones negros junto con el bolso del mismo color y me maquillé con un tono bastante natural porque no me gusta cargarme de tanto maquillaje.
Una vez me coloco un poco de perfume de vainilla, veo que Emma ya está saliendo de su habitación. Ella trae un vestido blanco que se ajusta perfectamente a sus curvas y su cabello rojo cae suelto en ondas como el mío. Asiéndola resaltar por sobre todas las cosas, creo que alguien no podrá estar muy concentrado en su reunión.
_ ¡Vaya, vaya! Estás genial, más que genial diría que divina _ dice ella refiriéndose a mí al ver cómo iba arreglada.
_ Bueno, tú no te quedas para nada atrás, veo que te vestiste para matar esta noche. Tu estilo dice que aparentas ser un ángel, pero ambas sabemos que eres un completo demonio _ le digo con cierta diversión en mi voz.
_ Pues por supuesto que me vestí para matar y tienes mucha razón en lo que dices; ese bombón de chocolate va a ser mío esta noche. Nunca está de más dejar mi huella en todo su ser _ dice con la seguridad que siempre ha tenido y de verdad no puedo con ella.
_ Una pregunta mi querida Emma, solo por curiosidad ¿Debo irme del camarote o vas a ir tú al suyo? No quiero pasarme la madrugada escuchando ruidos innecesarios.
_ ¡A, eso! – exclamó sin más – No tienes que irte para nada, puedes estar tranquila porque lo más seguro es que conozca su camarote y si es posible toda su anatomía. Solamente espero que lo que dicen de las personas de su color sea verdad, no quiero decepcionarme y no encontrar nada.
Comienzo a reír como desquiciada porque se a que se refiere pero como mi madre siempre dijo “No es el tamaño del barco sino el movimiento de las olas” Nada mejor para representar donde estamos que dicho refrán.
Cuando ya era la hora de ir al restaurante, ambas salimos en dirección hacia él y una vez estuvimos frente a las grandes puertas de este. Como bien nos explicó Andrés, preguntamos por él y enseguida nos llevaron a su gran mesa y en el momento en el que este nos vio llegar. Rápidamente se levantó de su asiento como el hermoso caballero que es y no saludó con un beso en la mano a cada una.
_ ¡Madre mía! Si esta tarde en la piscina se veían sumamente hermosas, ahora debo decir que se ven radiantes y ni la estrella mas brillante se compara con ustedes _ dijo este muy coqueto principalmente mirando a Emma de pies a cabeza.
_Bueno, nada mal para empezar señor Andrés. Déjame decirle que opino exactamente lo mismo que usted, ya que definitivamente se ve mucho mejor en trajes formales hechos a su medida que en chores playeros. No quisiera echar mi imaginación a andar porque me gustaría descubrir que hay más allá de toda esa ropa _ dijo mi amiga comiéndoselo con la mirada y sin ningún tipo de pudor.
¡Hay por dios! ¿Qué voy a hacer contigo amiga querida? Me pregunte mas para mi misma que para el resto porque la verdad no se de donde saca tanto valor para hacer semejantes locuras; yo sinceramente no podría.
_ Punto para usted señorita Emma, me ha dejado sin palabras. Por favor, regálame el honor de tomar asiento junto a ti _ le dijo a Emma y esta acepto gustosa – El capitán del barco ya debe de estar por llegar.
Andrés apartando las sillas para nosotras, le roba un ligero beso en la mejilla a Emma y esta solo lo ve con ojos de tonta que a caído enamorada a primera vista y después de terminar de ayudarnos, no deja de mirarla.
_ ¿Por qué en lo que llega el capitán, no me cuentan un poco más ustedes? ¿Qué hacen solas dos hermosas mujeres como ustedes en este barco? ¿A que se dedican? Ya sé que es un crucero para solteros y todo eso, pero me sorprende que estas bellas diosas estén solas. Ningún hombre en su sano juicio las dejaría solas, ninguno que sepa apreciar lo bueno que tenga en las manos.
¡Hay, Andrés Blanco! Si solamente tú supieras que yo soy una mujer casada que se ha infiltrado en este barco y que mi amiga es divorciada; aunque eso no es tan malo. Supongo que no opinarías lo mismo de las dos, nada mas espero que no le de un infarto por la impresión.
_ Bueno mi querido Andrés, digamos que… no hemos encontrado aún al hombre indicado _ dijo Emma mirándome con cierta diversión en su rostro, claro está sabiendo nuestra situación _ ¡Oh tal vez! No lo hemos encontrado porque todos aquellos que se nos acercan solamente buscan lo mismo de siempre, meterse solamente entre nuestras piernas para satisfacer su propio d***o.
Cuando Emma dijo eso, casi me ahogo con el vino que estaba tomando. Yo sé que ella puede ser muy sincera en ciertos temas, demasiado sincera diría. Pero pienso que, en este caso, no era necesaria tanta sinceridad de su parte; puesto que yo no he pasado por eso y ella es literalmente la que busca a los hombres para satisfacerse a si misma.
_ Pues me parece perfecto que no sean de las mujeres que dejan tocar que cualquier hombre. No puedo decir lo mismo de muchas que he conocido, esas ni siquiera cruzan media palabra contigo y en lo primero que se fijan es en el tamaño de tu cartera.
Entonces estas de suerte mi querido Andrés porque conmigo podrás encontrar eso que buscas en una mujer – afirmo Emma.
…
Luego de la entrada a la plática que tuvimos los tres mientas esperábamos al famoso capitán, nos presentamos mejor y descubrimos que Andrés también es de Los Ángeles como nosotras. Aparte también supimos que él maneja una compañía de cruceros muy exitosa que tiene varias ramas por casi todo el mundo ¿Impresionante verdad?
Después de tal vez unos veinte minutos sentimos como alguien se posicionó detrás de nosotras y una vez esa persona empezó a hablar; dio las buenas noches mientras se empezaba a disculpar por haber llegado tarde. Cuando escuché esas palabras de aquel desconocido, supuse de inmediato que se trataba del capitán al que estábamos esperando.
En el momento en que vimos a Andrés levantarse de su asiento para estrechar la mano de aquel hombre. Pudimos escuchar perfectamente como el capitán decía que su demora, se debía a que antes de venir aquí debía asignarles todos los turnos a sus camaradas. Lo que me deja más que claro que a este señor le gusta que todo vaya en orden y eso es lo mejor teniendo tantas personas a su cargo.
Cuando fue el momento de presentarnos a nosotras con el famoso capitán, nos levantamos del asiento Emma y yo, pero al voltear; casi me da un infarto ¿Se preguntan por qué verdad? Bueno les diré que el famoso capitán que tengo en frente, no es como me lo imaginé porque en mi cabeza; él era un hombre mayor y canoso. Tal vez algo bajito y gordo, pero nunca me esperé semejante sorpresa.
En estos momentos delante de mí, tenía al hombre más hermoso y jodidamente sexy que jamás había visto en mi vida. Este era alto, muy alto como de 1.90 por lo menos, fuerte, ancho de espalda y sin ninguna gota de grasa corporal. Era como si los mismos dioses lo hubieran esculpido a mano detalladamente, además; tenía los ojos negros y el pelo sedoso del mismo color. Ahora; en cuanto a como le quedaba su traje de capitán, debo reconocer que le quedaba espectacular y el color blanco lo hacía ver aún más sexy de lo que ya era. Creo que acabo de descubrir mi color favorito en sus ojos y sin duda este es un semental de pura sangre, de esos que dan deseos de montar sin descansar toda la vida.
Cuando mi mirada coincide con la de él, veo que me está examinando de pies a cabeza y percibo una cierta diversión en sus ojos que me puso inquieta ¿Será que se dio cuenta de que me lo estaba prácticamente devorando con los ojos? ¡Pero por dios! ¿Qué me pasa? Yo soy una mujer casada y si acepté venir a este viaje fue solo para despejarme y pensar que voy a hacer con mi vida una vez regrese, se lo que le dije a Emma en la piscina; aun así, no se si esta bien. Pero definitivamente no puedo quitar mis ojos de encima de él.
_ Es un gusto conocer a tan bellas damas. Yo soy Maximiliano Roldán y soy su capitán en este crucero, cualquier problema que tengan me pueden avisar _ dijo con una voz profunda que puede hacer a cualquier mujer mojar sus bragas y cuando digo cualquiera, es porque hasta yo, ya estoy toda mojada.
_ El gusto es todo nuestro capitán, tendremos en cuenta su oferta _ dije con algo de temblor en mi voz, pero al parecer nadie lo notó.
Asombrada por mi propia reacción, me reprendo por parecer una niña de quince años toda hormonal; pero es que este hombre al parecer puede volver boba a cualquier mujer con su sola presencia. Sin embargo, en el momento en el que estreche su mano por cortesía, al sentir su tacto fue como si una corriente eléctrica recorriera todo mi cuerpo y una extraña sensación se alojó en mi vientre. Llegando de esta manera hasta mi intimidad.
¿Qué demonios se supone que es está sensación? ¿Por qué me está pasando esto ahora cuando nunca lo había sentido en mí vida? ¿Será esto a lo que se refería mi mamá cuando yo era más joven? Que cuando encontrara a mi verdadero amor, iba a empezar a sentir mariposas en el estómago y que el cuerpo reconocería de inmediato a su otra mitad. No lo sé, pero si eso es así, sería completamente ridículo porque yo siempre he estado enamorada de Gabriel ¡Oh eso creo! ¿Qué demonios tiene este hombre que me pone de este modo? Nunca había dudado antes del amor que yo sentía por mi marido, solamente tenia mis dudad con respecto a su fidelidad. Dudas que obviamente aun tengo y que no desaparecen por más que lo he intentado ¿Qué es lo que hace tan especial a este capitán?