20. Muerte

725 Words
Ana había salido de mi habitación hace 10 minutos. Me quedé en mi cama pensando, esta vez no pensaba en Bruno sino en Ana. Esta idiota tiene que tener problemas en su corta mente, pero por un lado la entiendo, no es fácil. Maicol por fin llega, este es otro que me tiene pensativa. Me acuesto en mi cama, ya estoy harta de todo, estoy cansada. Mañana es sábado suerte a Dios que no tengo que trabajar. Las personas son muy buenas no se puede negar, pero desde un principio no quería trabajar, nisiquiera le encuentro motivo alguno a esto pero gracias a este trabajo de mierda conocí a Bruno, a ese hermoso chico del cual no dejo de pensar. Salí de mi habitación, tengo bastante hambre y ya cogí la suficiente confianza como para ir a la cocina y coger lo que se me antoje. Cogí un jugo de naranja y dos galletas de chispas de chocolate, lo que me faltaba. Un suspiro de alivio salió de mi. - hola Marta. - dice Maicol, habriendo la nevera. - hola. - digo, sin mirarlo. - como te fue hoy? - pregunta. - el mejor dia. - digo, con una enorme sonrisa. Creo que mis muelas se ven aun lejos. - hmmm.. Y a qué se debe esto? - dice, esta vez me mira con su típica sonrisa falsa. - no creo que tenga que decirte mi vida. - digo, sin mirarlo. - haha, esta bien. - dice alejándose y yéndose lejos de mi. Gracias a Dios. Subí las escaleras lo mas rápido posible, ya quería comerme esto. Iría a la habitación de Ana después, que no se le ocurra hacer una estupidez. Como Ana es muy miedosa sé que no hará algo raro, fuera de sus limites así que me fui tranquila a mi habitación. ----------- Ana!! - digo tocando su puerta, pero no responde. - Anaaa!! Abre - esta se queda en total silencio. Abro la puerta sigilosamente. No me gusta entrar a una habitación si antes la autorización del dueño/a . Lo primero que vi al pasear la mirada mientras la puerta se abría, fueron gotas de sangre por todo el piso. Que diablos!!?? Seguí mirando hasta que vi un enorme poso de sangre y justo al lado estaba Ana, con su brazo cubierto de sangre extendido y al lado un especie de cuchillo extremadamente pequeño. Ana estaba inconciente, no notaba su respiración por ningún lado. Era evidente que estaba muerta. Miré hacia un lado y me encontré con una carta: " Hola papi, lamento mucho hacer esto, mi vida ya no tiene sentido, ya no sé por qué estoy viva. Estoy embarazada y el padre del niño no aparece. Desde que le dije que iba a ser padre no a vuelto a llamarme o a escribirme. Lo siento, pero ya no le encuentro sentido a mi vida. Te quiero muchísimo papi. - Ana!! - mis manos fueron directamente a mi cabeza. No lo podía creer. - Maicolll.. - grité! Mis manos fueron hacia su brazo, resulta que se cortó las venas. - qué diablos te pasa? - dice Maicol. - qué! Ana, hija. - dice moviéndola bruscamente. - entré y la vi así. - lagrimas salieron de mis ojos. Por mas que la odie esto duele. - nooo. - dice Maicol, llorando. - por qué hizo esto? Yo la trataba muy bien. Era mi luz - dice. - estaba embarazada. - digo mirándolo a los ojos. - qué!!? - dice. Sus ojos parecían salirse de su lugar. - qué diablos estás diciendo. - si, ella me lo dijo. Supuestamente el padre del bebe se había desaparecido. Ella tenia mucho miedo de contartelo. - dije. - Dios, Ana. Por qué lo hiciste! - dice Mirandola. ---------------- Todos los familiares de la madre de Ana estaban presente en el funeral, ya que Maicol y yo no teníamos nadie de nuestra familia. Todos lloraban, aveces molestaban los llantos. Solo faltaban las ultimas palabras del sacerdote para que fuera enterrada. Maicol daba pena, sus ojos parecían sangre de tan rojos que estaban por haber llorado, se notaba la desgracia en su rostro, esas bolsas debajo de sus ojos eran cada vez mas grandes y negras. Mientras hechaban tierra a la tumba para finalizar, Maicol se agachó para darle el ultimo adiós a su hija, Ana. **********
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