Llego a la enorme casa, lo primero que hago es subir las escaleras lo mas rápido posible, no quiero ver a nadie, estoy cansada. Entro en mi habitación, lo primero que hago es tirarme a la cama y cerrar los ojos por un poco tiempo, solo quiero descansar.. Tomo mi pijama para irme directo al baño, necesito una ducha. Doy pasos largos hasta el baño, ya me siento incomoda conmigo misma. Me saco la ropa hasta quedarme completamente desnuda ante mí misma.
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Salgo de la ducha, doy pasos largos y rápidos hasta mi habitacion. Lo primero que hago es ponerme rápidamente la pijama, estoy segura de que alguien viene a interrumpirme, prefiero que lo haga cuando ya estoy cambiada que cuando esté desnuda. La típica sonrisa de morbosa se refleja en mi rostro. Tocan la puerta. Sabia que esto hiva a pasar. Quien menos me esperaba, es Ana.
- te dije que esto no terminaría aqui, perra - dice caminando hacia mi con los puños cerrados.
Nisiquiera le diré nada, camina tan rápido sobre mi que no tengo tiempo para decirle algo. Estamos completamente solas, aquí nadie nos seepará. Tengo tantas ganas de pegarle que no veo la hora en que se habiente sobre mi. Ana me dio una bofetada, tan fuerte que mi cara se volteo, no esperé ni dos segundos para darle una, esta vez yo tenia los puños cerrados. Escuchaba como Ana gemía de dolor, se lanzó sobre mi, caímos al sueño, me dolía el cráneo de tanto que me alaba el pelo, no podía quedarme atrás asi que tome su cabello, levantaba su cabeza arriba y abajo. No pensaba, solo lo hacia, Ana me agarra las manos, no sé de donde saco tantas fuerzas pero ahora ella esta arriba, solo le quedaba la opción de usar mis pies, esta vez mis pies actuaban, no sabia donde la estaba golpeando solo sabia que ella gemia. La puerta se abrio, desgraciadamente era Maicol.
- Dios, ya dejen de pelear - nos toma de los brazos - ahora por qué es?
- ella vino como toda una idiota, y qué creías que haría ? Qué me quedaría como toda una ñeca? - mis palabras salieron sin pensarlo.
- ya vasta! - vámonos Ana, me tienes harto.
- defiendeme papá - dice gritando de la rabia.
- no, vámonos - se la lleva tomándola de las manos.
Estoy tan feliz, por fin ya le di su merecido, ese maldito de Maicol siempre interrumpiendo todo.
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