La boca seca fue la primera sensación que sintió Rose al despertar, los párpados aún le pesaban como cortinas de acero. Y la espalda le tiraba como si fuera un trozo de madera. Movió lentamente cada uno de sus dedos, y flexionó las rodillas. Estaba tratando de volver a su cuerpo, y lo primero que hizo fue sentir sus músculos, sus articulaciones y su piel. ¿Por cuánto tiempo había dormido?, eso era algo que ni ella podía responder. -¿Cómo te encuentras? Rose levantó la vista hacia la voz femenina. Allí descubrió a su madre sonriéndole. De alguna forma aquello la reconfortó, pero aún sentía un vació en su cuerpo. Había pedazos de su memoria que la confundían. -Tómatelo con calma cariño. Has dormido por mucho tiempo Rose no se sorprendió al escuchar aquello, su cuerpo estaba evidenteme

