PVO Apolo. Horas antes. Repaso varias veces para estar seguro del paso que voy a tomar, y no hay duda. —Así que es por eso que el abuelo ha apresurado la fiesta de compromiso y presentado estas pruebas —sonrío, pero no porque esté feliz de haber descubierto su mentira, sino por rabia. —Sí —asiente Dante, el guardia fiel que le sirve a mi abuelo y a mí, inclusive desde antes que naciera— Esa es la razón, Sr. Apolo. Aprieto el maldito papel y maldigo por lo bajo. —¿Y es cierto que está mal, o es otro de sus juegos, Dante? Y quiero la maldita verdad —advierto, recordándole a quién le debe fidelidad. —Es cierto.—Afirma.— Es un tumor muy agresivo que el Sr. Máximo ha mantenido oculto porque cree que puede recuperarse por su cuenta, pero la verdad es que no hay muchos avances —suspira—. E

