PVO Kassandra. El abu Máximo solloza, sin dejar de mirarme y acariciarme, esta vez con sus dos manos. En serio, ya me está asustando como me mira y habla. —¿Por qué te escapaste, Kassandra? ¿Por qué huiste de mí si yo te amaba tanto? No entiendo. El abu está raro. ¿Por qué me dice esto? ¿Cuándo me escapé de él? —Kass, Kass, tía, quiero jugar también. La pequeña gorgojita ya se despertó y ahora quiere que también la cargue, como a su hermano, que ya se soba sus ojitos debido al cansancio. —¿Kass? —pregunta de pronto el abu, y vuelve a mirarme. —Sí, soy yo, abuelito, Kassandrita, tu pequitas ¿No me has olvidado, verdad? La expresión de amor del abu desaparece y ahora parece una de desconcierto. Creo que ya despertó de lo que sea haya estado soñando. —¿Abu? —pregunto, pero sigue co

