Lola giraba con su vestido en medio de la pista con una sonrisa hermosa y radiante. Su recuperación era asombrosa y llenaba de alegría a todos lo que la veían. Había recibido suficientes juguetes como para poner su propia juguetería pero lo que más atesoraba eran las cartas que todos sus amigos y familiares le habían escrito con los mejores deseos de una vida que esperaba vivir con toda la gratitud que su pasado le había regalado. Charly la observaba y no podía evitar disparar su cámara para inmortalizarla. Entonces su sonrisa se hizo mayor y sus ojos parecieron incluso más brillantes. Luego de tomar una nueva fotografía Charly no pudo evitar girar en busca del responsable de aquel cambio de actitud y al ver a Milo con su smoking, tan atractivo como lo recordaba casi cae al suelo. Llev

