Lola se recuperaba a pasos agigantados, era increíble la fortaleza de esa pequeña que había tenido que soportar más intervenciones médicas que muchos adultos. Pasaba sus días en el hospital y siempre recibía la visita de alguno de los amigos de su mamá. La llenaban de regalos, libros y hasta dulces especialmente horneados por Maite sin los ingredientes que no podía consumir. El único que no había regresado era Milo. Charly había intentado llamarlo varias veces y le había mandado cientos de mensajes, pero él no respondía, los mensajes ni siquiera llegaban al destino. Charly había comenzado a preocuparse, pero no estaba segura de escribirle a Liam, si Milo había decidido alejarse no creía que hubiera algo que pudiera hacer. La puerta se abrió y Emma ingresó acompañada de otro joven médic

