Los caballos del ejército Dorado llegaron rápidamente a la plaza. Raizel retrocedió lentamente mientras empuñaba una espada, a media que el sonido de los cascos se hacía más fuerte, Xana supo que los soldados llegarían por ella en poco tiempo. La hermana de la princesa escapó junto con los demás hombres que la acompañaban. —¡Retirada! —Xana escuchó gritar a Raizel. Con rapidez y casi sin hacer ruido escapan del lugar. Una pequeña fracción de la guardia real llegó a la plaza e intentó perseguir a los rebeldes. Pero ya era demasiado tarde. —¿Sabes quiénes eran? —Jaden pregunta. —No lo sé —responde con la mirada perdida. Los oficiales se marcharon tiempo después tras sofocar los casi apagados focos de fuego. La noche había caído y el frío empezaba a infiltrarse en sus huesos. Xana mir

