Las palabras simples y carentes de adornos solo hacen que el corazón de Xana salte de alegría; el hombre por fin había confesando lo que sentía. La tercera princesa no aparenta la felicidad que siente, más bien, mantienen una expresión adusta y se acerca con lentitud al oído. —Tu también —dice para alejarse nuevamente. Xana ve a Jaden sonreír como un niño al que le han dado un juguete y en el fondo le entristecía la situación que vivía su padre, ¿Por qué no le había preguntado nada? —Su padre fue encarcelado hace poco, en la carta que le envié le expliqué la situación. —¿Cuál carta? —pregunta extrañado —El rey tuvo que haberla visto. Su padre fue encarcelado hace pocos días, es acusado de alta traición y sabe cuál es el castigo. —¿Cómo? —el hombre mira a Xana con inquietud. —Excele

