Xana aprovechó su estadía en el reino Malón para buscar a su hermana. Durante varias semanas recorrió las diferentes cárceles de la ciudad y después de su ardua búsqueda la encontró. Xana casi no reconocía a la muchacha. Estaba tan delgada y demacrada que al momento de verla sintió enojo y pena.
Ahí estaba su hermana mayor Raizel, una personalidad dócil y obediente caracterizaba a la muchacha, nunca rompía las reglas y se mantenía dentro de los márgenes.
—Raizel, al fin te encontré
Xana cae de rodillas frente a la mujer que estaba trás los barrotes.
—Xana, ¿qué haces aquí? Si te relacionan conmigo estarás en problemas—dice mientras se arrastra hasta ella
—No me importa, buscaré alguna forma de sacarte. Tenemos mucho que hablar, ¿qué pasó en mi ausencia? ¿nevado los conquistó?
—¿Qué importa cuál conquistó primero? Al final se obtuvo el mismo resultado
—Tienes razón, no tiene importancia. Debes esperar hasta poder sacarte de aquí, te prometo que no me tardaré.
—No será necesario. La rosa sangrienta dio con mi paradero. Ellos se encargarán de sacarme.
—¿La rosa sangrienta?
—Son los insurgentes del reino Franco.
—Raizel, eso es peligroso, no tienes que pertenecer a los rebeldes, yo te sacaré de aquí.
—Ya tomé mi decisión, Xana
—Raizel, tú no eres así. Eres obediente y nunca rompes las reglas, ¿por qué te comportas así?
—¿Obediente? Sí lo fuí. Sin embargo, de qué sirvió ser obediente cuándo al final mi padre tomó malas decisiones y ocasionó la caída de nuestra dinastía.
—¿Sabes qué pasará si te atrapan? Colgarán tú cabeza en la plaza pública, serás humillada. Yo no quiero eso para tí.
—Por muchos años te admiré, incluso de envidié. Tus ayudas al reino eran muy buenas, y eso se vio pero todo se demoronó a pedazos cuando fuiste a Herem. Ahora, mi turno de engrandecer el apellido de padre ha llegado. No descansaré hasta lograrlo y tú tampoco lo harás
—Hay otras formas de lograrlo, unirse a los rebeldes...
—No trates de convencerme, ya lo decidí. Ahora vete, no quiero meterte en problemas.
Xana se aleja de la celda de su hermana y consigue salir de la prisión.
—¿Encontró a su familiar?—preguntó el carcelero.
—No, aquí no está. Gracias
Xana caminó con rapidez a través de las calles de la capital del reino Malón y cuando llegó al palacio se integró a las filas del servicio.
—Detente
La voz de su alteza real detiene de un freno a Xana que se inclina levemente y vuelve su cuerpo para seguir el camino a la corte de la princesa Céline.
—Alteza real, debo ayudar a mi señorita.
—Veo que tú señorita es más importante que mi llamado
—No malinterprete, alteza. Su alteza Céline es mi superior y es en primera línea que debo atenderla, usted es una princesa real, la hija de un rey, no necesita mi ayuda en absoluto, pues tiene a muchas doncellas y criadas a su disposición.
—¡Sirvienta insolente! —farfulla enfurecida
—Con su permiso, me retiro.
—Lacayos, no la dejen ir —dictamina
Los hombres que se mantenían tras la princesa avanzaron hasta tapar el paso de Xana y dos de ellos se pusieron tras ella, la agarraron de los brazos obligándola a arrodillarse. Xana movía los brazos intentando deshacer el agarre de los hombres.
A la escena se agrega la presencia de Céline. La muchacha se acerca por premura al lugar y trata de defender a su doncella. Pero ¿quién era frente a la princesa real? Pronto la joven fue humillada junto con Xana. Ambas obligadas a rendirle pleitesía a su alteza real.
—Alteza real, ¿cuál n***o es su corazón? ¿por qué tiene que hacer esto?
—Mi corazón es muy n***o y el hecho que tú doncella ladrase como un perro no hizo más que enfurecerme.
—Pero alteza, déjenos ir. No la volveremos a molestar.
—Claro Céline, te dejaré ir, al fin y al cabo somos familia pero a tú nueva mascota no la dejaré ir tan fácil. Se irá cuando haya hecho diez reverencias mientras dice: "Soy inferior a su alteza real, debo entender mi lugar" Si no lo haces haré que te azoten 20 veces. Tú decides.
—No lo haré
Xana habla con la mirada fija en la princesa. De reojo ve la expresión de miedo de Céline, sin embargo, no presta atención. Sabía en lo que se estaba metiendo.
—¡Azótenla hasta la muerte! —demanda a gritos Milene.
Los lacayos ubicaron a Xana de espaldas y con un látigo de cuero empezaron a golpearla. Las gotas de sudor se amontonaron en su frente por el esfuerzo que hacía de no soltar ningún alarido.
Uno, dos, cinco, ocho golpes y Xana ya empezaba a sentir mareo, el dolor punzante que sentía en la espalda no la dejaba pensar con lucidez. Alzó los ojos buscando a Celine, sin embargo, la muchacha había desaparecido de la escena ¿la había dejado? Xana casi moribunda del dolor empieza a percibir vistas extrañas, sintió una voz masculina y de repente ya el látigo no maltrataba la piel de su espalda, su cuerpo cae al suelo indicando su desmayo.
—¿Qué ocurre aquí?—un intruso interrumpe a Milene
—¿Quién se cree usted para interrumpir? —exclama enojada
—Me presento alteza. Soy el Duke de Södermanland.
La muchacha abre la boca asombrada, sus mejillas se enrojecen por la vergüenza. Ya era una señorita y no podía faltarle al respeto a un funcionario importante de las cortes. Apenada sonríe complaciente.
—Saludos, excelencia.
—¿Por qué está tan enojada con esta doncella, alteza?
—Un asunto menor, no tiene importancia. No se meta en esto, por favor. —dice de mala gana.
—¡Milene! ¡Milene! ¿Qué haces?
La Reina viuda se acerca al lugar seguida de Céline. Con sus ojos la mujer de canosos cabellos regaña a Milene quien transformada en una dócil oveja mira asustada a la mujer.
—Milene, deja a esa pobre muchacha en paz, es una orden. Ustedes dos llevenla a su habitación. —ordena la Reina viuda a dos de las doncellas de la princesa
—Pero ellas son mis doncellas —reprocha
—No hables más y discúlpate con su excelente.
Milene hace una pequeña reverencia y con gran tromba se despide junto con el resto de criados.
Céline por otro lado no deja de mirar a Södermanland con ojos soñadores. Tal vez si lograba que su tío arreglara un matrimonio con el Duke podría aumentar su posición social y no ser pisoteada por su alteza real. Ese hombre representaba una salida perfecta para sus problemas.
Ella no era una persona ambiciosa, pero los berrinches de su prima parecían tener éxito para conseguir un objetivo. Casi siempre conseguía lo que quería. En cambio ella solo era la hija de un Duke, no tenía ninguna autoridad en el reino.
Si tan solo pudiese vivir tranquila, sin que Milene la rebajara, todo fuese distinto. No vería necesidad de escalar socialmente mediante un matrimonio. En realidad, no lo deseaba pero se aferraría a la única oportunidad de no ser humillada. Céline había entendido que para no ser la presa, debía ser quien sostenía el cuchillo.
Ella Céline Värmland, se casaría con el Duke de Södermanland, no permitiría que nadie cortara su camino, ni siquiera su prima que toda su vida había vivido en opulencia.
Jaden Ahlström había adquirido mucho poder tanto en la corte Dorada como en la Malón, Céline llegaba a dudar del poder del principe heredero franco; Dylan, quien se percibía como un hombre despreocupado y hedonista.
Céline llegó a la conclusión de que definitivamente nadie se asemejaba a Södermanland.
***
Xana despertó y en la penumbra de su habitación maldijo cada uno de los dolores que sentía en su cuerpo y la incapacidad de movimiento.
La princesa cerró nuevamente los ojos pero al escuchar murmullos se despierta completamente manteniendo alerta sus sentidos. Se levanta de la cama con dificultad mientras sostiene un atizador en las manos, intenta abrir la puerta de su habitación, sin embargo alguien tapa su boca con una mano y la arrastra a un extremo de la pequeña recámara. Xana abre los ojos asustada mientras todas las alarmas se encienden en su mente; da patadas y se remueve débilmente entre los brazos del agresor, abre la boca y al momento de morder la mano, el hombre susurra en su oído.
—No te haré nada—habla Jaden haciendo que ella abandone sus movimientos.
Xana se tranquiliza cuando Ronda la libera de su agarre. La muchacha se aleja del principe una vez se siente libre y lo amenaza con el atizador, imponiendo distancia.
—¿Qué hace aquí?
—Vine a sacarla de aquí
—¿Por qué siempre me trata como a una princesa en apuros? No lo necesito
—¿Será porque te metes en problemas y luego no puedes salir? Sé que usted es muy capaz y no me necesita pero yo a usted sí.
Xana mira al hombre mientras muchos interrogantes dan vueltas en su soñadora mentalidad. ¿El hombre le estaba confesando sus sentimientos? o ¿solo le estaba diciendo que era una pieza importante en su juego de ajedrez?
—Digame qué pasó aquel día, nunca llegué a verlo en mi supuesta ceremonia de matrimonio.
—He descubierto muchas cosas pero por ahora no le puedo decir nada, le diré que alguien está enterado de su identidad o por lo menos sabe que fue la gobernadora de Herem y lo está usando para jugar en mi contra, esa persona avisó al rey.
—Llegaron rumores que había desenmascarado a un funcionario corrupto, el ministro de justicia. ¿Qué pasó con eso?
—Mi intención fue cortarle las alas a Lanes, pues el ministro es su aliado pero no sabía qué también lo era el rey. Ahora, solo enfrentamos enemigos de todos lados.
—Ya prometí ayudarlo y debo cumplir. Solo expongo una condición y es que jamás le haga daño a mi hermana Raizel.
—¿Qué quiere decir?
—No he estado aquí en vano, encontré a mi hermana, pero la rosa sangrienta dio con ella, ahora han conseguido el incentivo que necesitaban, un heredero del reino Franco.
—No puedo prometer eso, ellos son los enemigos de los dorados
—Si esa es su lógica entonces yo también soy su enemiga y nuestro trato que por terminado.
El hombre queda en silencio ante las palabras de Xana. La helada mirada de la princesa chocó con la mirada tormentosa de príncipe.
—Ayudeme a acabar con Witgate y nuestro trato queda sellado —finaliza la propuesta
—Witgate es excéntrico. Por su falta de discreción y diplomacia el rey lo tiene a un lado de sus decisiones, es un blanco fácil. Debe propiciar una situación que genere la confianza del rey en él.
—Entre más alto llegue, más dura será la caída —interpreta
—Exacto, alteza. Usted mismo lo elevará a las nubes, lo hará tocar las estrellas pero por su naturaleza sucumbirá y se lanzará por el precipicio.
—Usted superó mis expectativas.
Los intereses de ambos quedaron expuestos. El tablero de ajedrez apenas iba descubriendo a sus oponentes y aliados ¿quién era Xana en el juego de Duke? ¿Un peón?
Ronda apenas empezaba a mover sus mejores fichas y debía tener cuidado si no quería perder.
Las intrigas y traiciones en la corte eran el lado podrido del poder, la debilidad y miedo de todo rey. Como cualquier oponerte debía tener aliados dentro y fuera de la corte, algunos ministros y eruditos favoritos del rey eran sus aliados.
Si plan era casi perfecto, si lo ejecutaba con cautela y discreción a su momento ascendería al trono y conformaría el imperio. Su nombre pasaría a la historia para ser recordado.