Xana se removía entre las sábanas de su lecho mientras daba patadas y puños al aire. Las murmuraciones por parte de la princesa se hicieron tan fuertes que entre sus malos sueños despertó. La mujer sentía el sudor empapar su frente y espalda. Había despertado de un fatídico sueño, uno que había vivido dos años atrás, cuando su reino fue destruido y su familia real asesinada casi en su totalidad. Solo tenía a Raizel, una persona que resultaba tan distante en ese momento. Pronto el frío en la habitación caló en sus huesos haciéndola temblar. Xana buscó a tientas sus sábanas y cuando las encuentra se envolvió en ellas formando un pequeño ovillo. Tratando de conciliar el sueño, Xana da vueltas en la cama. Sin embargo, ninguna posición lograba que ella alcanzara la calma. —Hermana —Xana si

