Sarah se despertó sintiéndose cálida y descansada. Su cabeza estaba acurrucada en una almohada, su rostro cerca del de Lucas, mientras su brazo se enroscaba alrededor de su cintura y sus cuerpos apenas separados. Mirando por encima de su hombro, vio la mayor parte de la cama detrás de ella, lo que significaba que se había acercado más a él durante la noche. Pero ¿cuándo? —¿Sarah? Ella se volvió para verlo observándola calmadamente. —Lo siento —dijo después de un momento—. Parece que he invadido tu espacio. —No me importa —dijo Lucas, sus labios curvándose en una sonrisa—. Empezaste a sollozar en tu sueño así que alcancé tu mano. Debe ser que nos aproximamos después de eso. ¿Estabas soñando con él? Sarah frunció el ceño. —No recuerdo. ¿Tal vez? ¿Duró mucho tiempo? —No. Solo unos mi

