Camino por el iluminado corredor con un solo objetivo: ella. Me evité el subir tres pisos, fui directamente con Rosalie para llamar al consultorio de la doctora Ricci y al responder la llamada, me informó que ya estaban por salir y que ella misma la llevaría hasta mi oficina. Le agradecí, colgué y me ocupé con algunos doctores que se animaron a saludarme. Hace diez minutos la vi pasar al lado de Ricci, me sonrió muy emocionada y siguió prestándole atención a lo que sea que la doctora le estaba diciendo. Ahora que terminé de conversar con mis colegas, mis pasos no se detienen para irme a su lado. Me encuentro un poco ansioso ante la incertidumbre por los resultados. Han pasado al menos dos horas desde que hurtado le hizo la serie de exámenes a Madi y sé que, el que más me interesa, ya d

