—Apariencias Ángel, algunas veces una mujer tiene que ser astuta para conseguir lo que quiere — ya muestra su esencia, esa cruel y manipuladora. —Eso se te da muy bien — le digo furioso. Me queda mirando por unos segundos y luego vuelve a su plato. Cómo puede cambiar de un ángel a un demonio tan rápidamente. —¿Por qué no me llevaste a mi apartamento?, ¿quién me subió a la habitación y me trajo ropa? —Te dormiste en el carro, fue más fácil traerte aquí. Te subió Chad, lo ayudo Carmen, la ropa no sé. —Mm. Me imagino que después te fuiste a resolver tus asuntos — la observó, se ve molesta, aunque lo trata de disimular —¿La pasaste bien?... —Sofía, ¿a qué viene esa pregunta? —Por nada, solo decía — tenía su mirada ida y pensativa. —Voy a la empresa, me voy a encargar de todo mientras t

