—Sí, así es, digamos que estamos en un proceso de entendimiento. —Hija, se escuchan rumores, no quiero que salgas lastimada — lo entiendo, pero ¿qué puedo hacer? si ni yo misma entiendo lo que nos sucede o le sucede. —Usted mismo lo ha dicho, suegro, son rumores. Sofía y yo estamos casados, ella sigue siendo mi esposa y yo no estoy con nadie — escuchamos que dice Ángel de repente cuando llega a la mesa. —Eso espero Ángel, mi princesa merece el trato de una reina y en estos cinco años no ha recibido precisamente ese trato de ti — Ay Dios, aquí vamos. —No creo que sea el momento, ni lugar para hablar de ese tema, sobre todo cuando sabemos las razones de nuestro matrimonio. —Ángel, por favor — los interrumpo —papá, deja el asunto, estamos bien. —Si tú lo dices hija, en ti confío, pero

