—Buenas tardes, diría que es una casualidad, pero no creo que lo sea — nos dice sin mirarnos. —Mira Sofía, después de todo si usa las neuronas —dice con burla, y nos mira. —Ya dejen el sarcasmo y ¿díganme que desean? —Directa, justo lo que necesitamos. Vamos a hablar en un lugar privado — le digo. —Estoy ocupada. —Saca el tiempo porque no creo que quieras que hablemos aquí — Amelia utiliza su tono de abogada. —¿Si me niego van a irse? — negamos. Hace señales que la sigamos a una oficina que está arriba de la tienda, muy propia. —¿Qué desean? Debe ser algo importante, porque si no, no estarían aquí. —Veo que por fin desarrollaste algo de inteligencia —dice Amelia con ironía. —Esto es sencillo, yo quiero una información que tú tienes — me mira sin entender — Elisa — nos mira y se r

