—Es una maldita, ahora ya lo sabemos, le puedes decir eso a Ángel. —No, debo tener pruebas. Ángel, no es de palabras, sino, de hechos, te juro que quiero pasarle el carro por encima. —¿Cómo vamos a buscar esas pruebas? —Tú eres la abogada, esa tu área. Además la doctora me dijo que ellos guardan todo, incluso hasta el consentimiento de la persona por escrito, tal vez en su computadora. —Llamo a Ignacio y le digo que busque información, pero Sofía, ¿no crees que te estás guardando mucha información que Ángel debe saber? —Amelia lo conoces, lleva cinco años pensando que esa mujer perdió a su hijo por mi culpa, ¿qué crees que va a pensar si le llegó a decir que se lo provoco sin pruebas? —Está bien, pero tampoco le dijiste que esa noche durmió contigo, no con Elisa. Tampoco le has menci

