—No sé qué decirte, estoy procesando toda la información que me has dicho. —No sé cómo no le rompí la cabeza. —Sabe que eres la dueña de LíAndios, ¿también sabe de Let-tecnología? —No, si fuera así me lo habría dicho, sé que no sabe que soy la dueña de esas empresas. —¿Estás segura de que no lo sabe? —Me lo hubiera insinuado o algo, estoy segura, no lo sabe. —Está bien, aun así, hay que tener cuidado. ¡Oye! ¿Besa bien? —¡Amelia, esto es serio! — Pienso en el beso — Sí, besa divino, es que te juro que se me olvidó mi nombre, mi vida, todo, hasta creo que se me detuvo el corazón y luego volvió a latir. —Es que se ve que el hombre hace todo divino. ¿Qué te dijo después de ese beso? —¿No me estás escuchando?, se fue, me dijo que no podía hablar, que estaba confundido. Solo que... eso

