—Alexis sigue en el hospital —imbécil, debí haberle hecho más que partirle la cara—. El médico dice que está mejorando, pero despertó hecho una furia. —Hazli, al punto, porque no creo que me molestes por eso. —No, es que Javier me dijo que esta tarde recibió una visita —Javier es uno de nuestros hombres a quien pusimos a seguir todos los pasos de ese desgraciado. —¿Y qué? —Era Sofía —siento que mi rabia crece tan rápido que incluso la taza de café cae al suelo. —¡¿Qué demonios hacía allí?! —No lo saben, solo la vieron entrar, estuvo unos minutos en su habitación y luego salió —cálmate, Ángel. —¿Estás bien? —me susurra Elisa. Asiento con una sonrisa para que no se preocupe, pero lo que realmente quiero es atrapar a Sofía por... —¿Dónde está ahora? —No sé, es tu esposa, no la mía.

