—¿Señora, se siente bien? — Me pregunta Sandra al entrar a mi oficina. —Vuelvo escuchar esa pregunta y no respondo —alzo mi cabeza y me ve asustada — olvídalo, Sandra. ¿Qué pasa ahora? Dame buenas noticias. —El contrato de Alemania llegó — por fin — ahora la señora Amelia lo está evaluando y cuando termine viene ella personalmente a discutirlo. —Está bien. Sandra, me voy a casa porque ... porqué, sí…simplemente no me molestes a menos que sea importante. Salgo camino al apartamento, veo una llamada de Alexis. Este hombre, la paliza que le dio Ángel, no le fue suficiente. Espera ¿y si es por la paliza? Demonios, voy a tener que contestar. —Señor Alexis, tiene una osadía de llamar sorprendente. —Tan sarcástica cómo siempre, pero a ver cuánto dura. —¿Me llamo para amenazarme? —Estoy en

