—Debo decir señorita Andios que el desayuno le quedó muy rico — me mira sin creerme —No es mentira, realmente está delicioso. —Te dije que soy muy buena — se me queda mirando como si quisiera decirme algo, pero al mismo tiempo no quiere. —¿Algo que me quieras decir? —Sí, pero no quiero que te enojes — dejo la taza de café y la miro. —Entonces, será mejor que me lo cuentes, porque si no, seguro me voy a enojar — me imagino un montón de cosas, al final no hay manera de evitar discutir, somos expertos en eso con toda la práctica de todos estos años. —Sueles enojarte nada más porque respiro, así que sí, te puedes enojar por cualquier cosa. —Deja de dar tantos rodeos y dime que me quieres decir. —Papá está preocupado por la empresa — eso es más extraño aún. —¿No confía en su hija para

