Sentada en la alcoba que daba a la concurrida calle, Hannah nunca perdió de vista a los niños que tocaban el timbre para lanzarles hechizos. Finalmente ... según costumbre. No podía creer que el día que tanto temía hubiera llegado tan rápido. Poco a poco, el día transcurría a toda velocidad mientras ella apenas se había movido de ese lugar que tanto amaba. La perspectiva de estar en una fiesta en medio de un mundo que no conocía la hacía sudar helado. Sin embargo, no había motivos para preocuparse. Gabe había sido más que tranquilizador. Tenía que dejarlo ir tarde o temprano. El timbre la impulsó a salir de sus pensamientos. Se levantó para abrir la puerta y no pudo evitar sonreír frente a estos dos niños disfrazados. - Truco o trato ! Gritó la niña. Hannah entregó algunos dulces y

