No podría creer lo que estaba pasado, ver a Ángela viva frente de mí, después de tanto tiempo sin ninguna respuesta a mis preguntas. Es que había muchas ni sabía por cuál empezar, las lágrimas comenzaron a recorrer mi mejilla, podía sentir como las miradas estaban sobre mí, pero no me importa. Estaba acercándome a ella cuando me observa un poco rara. —¿Está bien señor? —¿Cómo me preguntarás eso después de tanto tiempo? —Disculpe si demore, lo que pasa es que— No la dejé terminar de hablar y la abrazo, uno que ella no correspondió. —Señor si mi esposo lo ve, habrá malentendido. —¿Esposo? —Mi pregunta incrédula sale al separarme de ella— Tu esposo soy yo. —No sé que está pasando acá. —Lo lamento— Se acerca mi jefe— Tuvo una perdida con su esposa y está un poco nervioso. —Prefiero d

