++++++++++++++++++ Me salí de la piscina todavía con esa sensación pegajosa de cloro, de risas ahogadas y lágrimas de Thiago flotando en mi cabeza. Lo abracé tan fuerte cuando se fue que todavía me olía el perfume en los hombros. El pobre… estaba traumado, y todo por un imbécil que se aprovechó de su vulnerabilidad. Se me revolvía el estómago de pensarlo. Después de que todos se fueron, me quedé sola en casa. La verdad, no sabía si reír o llorar. Me fui directo a la ducha, me dejé caer bajo el agua caliente y me quedé ahí, con la frente pegada contra la pared, escuchando el golpeteo del agua. Era como si quisiera borrar todo: la confesión de Thiago, la mirada de Emiliano, mi propia confusión. Pero el agua nunca borra nada, solo me deja más consciente de que tengo demasiadas cosas enredad

