Rosie se agita y cierra los ojos por segundos al ser descubierta. —¡Te hice una pregunta! —escucha a un Maximus enojado y se lamenta haberle hecho caso a la patriarca. Rosie se gira y, al mirarlo, se ruboriza, pues el hombre está sin camisa y tiene un abdomen tan perfecto que su boca se le hace agua. Semejante hombre tan exquisito a pesar de ser tan señor amargura es una cosita bien hecha. —¿Qué tanto miras, Harper? —ella se sonroja aún más, la han descubierto descaradamente mirando demás. —¡Nada! —lo mira a los ojos y es peor. La mirada de Maximus parece un imán y más con ese color de ojos tan atractivo, sus largas pestañas y sin dejar por fuera aquellas cejas pobladas y perfiladas. Es un manjar de hombre. —¿Así que nada? —Maxi se cruza de brazos, dejando a la vista lo marcado y musc

