Alices.
Hoy sentía que iba a ser un buen día, hacia un buen clima, y había ahorrado lo suficiente para comprarme una linda falda color rosa pastel, no muy corta para ocasionar que un hombre pensara que estaba buscando un hombre que me llevara a la cama, ni muy larga para no evitar que al menos intentaran proponérmelo, una blusa negra de rayas blancas que Max y yo vimos, e igual que yo pensó que me quedaría genial.
Iba camino a la reunión de la banda pero esta vez me adelante a los demás, necesitaba dar el siguiente paso, quiero interactuar un poco más con Theo sin tener a nadie a nuestro alrededor, sobre todo sin Víctor.
Al llegar al almacén toque la puerta un poco ansiosa.
Cálmate, no lo arruines, no lo espantes y para nada hables de los hongos raros que salen en los pies de Dani, ni siquiera sé porque pienso en algo así en un momento como este.
—Hey, hola, disculpa salí un momento a comprar soda y aperitivos, no pensé que alguien llegaría tan temprano— Dijo Theo que se acercaba por mi espalda para abrir la puerta.
Es tan lindo, no debería dejar que salga solo, cualquier loca hormonal como yo, podría intentar algo con él.
—Hola, si, quise venir antes de la hora acordada para ver si podía ayudarte en algo, veo que mi hermano abusa de tu confianza y pensé en hacer algo para agradecerte por tolerarlo— Dije un poco apenada.
—No te preocupes— Respondió Theo sonriéndome.
Antes de hacer este un silencio incomodo dije.
— ¿Entramos?— Pregunté
—Claro, disculpa — Respondió Theo sonriéndome.
Theo abrió la puerta.
—Adelante— Dijo.
Vaya, que caballeroso.
Me adentre al almacén, estaba todo oscuro adentro, de repente Theo cerró la puerta, fue un ruido muy grande que tomé como excusa para asustarme.
— ¡Ay!— Grité dando un brinco a los brazos de Theo, claro que no pensé que sus brazos estaban llenos de comida que sabía que tenía.
— ¡Auch!— Exclamó, teniendo que cargar todo mi peso muerto encima.
Inmediatamente me separé de él y sin poder ver nada, tropecé con una silla.
— ¿Estas bien?— Dijo Theo levantándose del suelo rápidamente para tenderme la mano y levantarme.
—Realmente ni siquiera sé donde estoy— Dije para poder aliviar un poco las cosas.
—Cierto, disculpa, déjame encuentro el interruptor de la luz para poder ayudarte— Dijo Theo.
Finalmente cuando se encendió la luz, no esperaba verme tan avergonzada, mi cuerpo estaba en una posición que gritaba mis verdaderas intenciones.
Levántate estúpida, aún no es el momento para eso. Dije dentro de mí.
Theo me tomó de los brazos para levantarme y decirme esas palabras que tanto esperaba — ¿Quieres casarte conmigo?— Ojalá hubiera dicho eso.
En realidad dijo.
— ¿Estas bien? Disculpa el desorden— Dijo apenado
—No te preocupes, soy torpe por naturaleza. —Dije sacudiéndome la falda y ordenando mi cabello.
—No te preocupes, te sigues viendo hermosa.
En ese momento, por un instante creí en el comunismo, quería que este hombre expropiara todo de mí.
—Gracias, tú también luces muy bien— Tomé un refresco que estaba tirado en el suelo, lo abrí, tomé un sorbo. — ¡Limón! Mi favorito.
Theo sólo sonrió y sentí mi cara calentarse, no era normal que me estuviera sonrojando tan a menudo, me siento tan estúpida por eso, este hombre me pone mal.
—Si quieres ponte cómoda, yo recogeré las cosas.
Que caballeroso es, no me está pidiendo que le ayude, ¿Debería ayudarle? Pero soy una chica delicada, ¿No debería dejar que el demostrara su hombría? ¿Hoy me cepille? Espera... Soy una chica delicada, obviamente lo hice. Pensé mientras giraba mis ojos.
Qué pensamientos más estúpidos estoy teniendo últimamente, ¡Por amor a Satán!
Después de ordenar mi mente, me pregunté ¿Y Theo? ¿Se desapareció? Me levanté del cómodo sofá, que por cierto aún me sorprende que sea nuevo y fui en su búsqueda. Este lugar no es muy grande.
Miré a mi alrededor, sólo había una mesa con seis sillas, un viejo televisor encima de una mesita de noche, un mini refrigerador, el cual tenía encima, pegado en la blanca pared, varios posters de bandas de rock muy conocidas, luego estaba un pequeño escenario, donde están los instrumentos instalados, los altavoces, la caja de mandos y el micrófono.
Me aparté del sofá para subir al escenario y mirar mejor desde allí, estando ahí me dio curiosidad, ver un poco más de cerca los instrumentos "son muy interesantes" Dije dentro de mi, mientras pasaba mi mano por cada uno de ellos, me di cuenta de que en el fondo había un piano oculto, me acerque para observarlo y me termine encontrando una puerta, la cual abrí, supuse que solo habían cosas que seguro Theo no quería que viéramos.
Al entrar, el pasillo no era muy largo, me tomó unos cinco o tal vez seis pasos para poder ver el cuarto completo, y ahí estaba él, Theo se estaba cambiando la camiseta, pude observar esa magnífica espalda, pude ver más detalladamente esas nalgas que deseaba, y esos brazos tan gruesos, tan varoniles que seguro me pueden dejar sin aliento, no me había fijado del lindo tono castaño oscuro de su cabello
Theo volteó sorprendido, me pidió disculpas y lamentablemente se colocó la camiseta, antes de poder detallar más de ese candente cuerpo. El era como uno de estos chicos irreales que salen en las novelas, era todo un sueño. Me sentí un poco apenada por ser tan entrometida y salí del cuarto, había avanzado más de lo que pensé que iba a avanzar hoy.
Luego de un rato, salió Theo aún un poco apenado.
— ¿Que tal los bocadillos? — Preguntó.
—Aun no he probado ninguno pero se ven provocativos.
—Claro, disculpa por lo de hace rato— Dijo sonriendo un poco.
—No te preocupes, no es como que no lo haya disfrutado— Quise devolver esas palabras a mi boca pero ya era muy tarde.
Theo lanza una carcajada que sigo inmediatamente.
—Y cuéntame, ¿que te hizo poner tus ojos en la banda?— Preguntó.
—Pues la razón principal era llevarle el almuerzo a Víctor pero de las dos veces que he venido, nunca me he acordado de él— Dije encogiéndome de hombros.
—Me agrada lo unida que eres con Vic— Noté su sarcasmo.
— ¿Y cuáles son tus motivos? ¿Como llegaste a la banda? —Pregunté
—Sonara un poco cliché, así que no te burles. Necesitaba encontrarme, escapar de algunos problemas que tenia, ya sabes llenar mi cabeza con música, al menos en vacaciones.
—Entiendo ¿Y por qué ésta banda? — Pregunté arqueando una ceja
—Conocí a tu hermano por Internet, vi algunos de sus vídeos y me llamó la atención lo sumergido que está al tocar la batería, así que lo contacté, le pregunté que si quería formar una banda conmigo, le pareció extraño que le hiciera esa propuesta, supongo que es normal que eso suceda, dijo que le parecía una buena idea pero que me pondría aprueba, seguimos hablando un tiempo. Finalmente cuando llegaron las vacaciones lo conocí, estaba junto a los mellizos esperándome y lo primero que dijo fue “Que bueno que llegaste vocalista” Se sintió raro que alguien confiara tanto en mí, de donde vengo la gente es un poco más cerrada, así que decidí quedarme.
— ¿Y tus padres? — Pregunté.
—Mi mamá hace tiempo que no está en casa y mi papá no conoce la casa, así que se me hizo fácil tomar un poco de dinero prestado, esa es mi gran historia.
Theo resultaba ser más que solo una cara bonita, es muy interesante lo apasionado que está por la música, es como si fuera su refugio, lo que me hacía entender que por dentro sufría, tenía muchas otras incógnitas, pero no quería invadir su espacio, así que solo lo abracé, el me miró extrañado.
— ¿Qué haces? — Preguntó
— ¿No era ese tipo de momento?
El sonrió y yo solo me sentí parte de él, tal vez era yo quién necesitaba ese abrazo, el no se apartó y lo decidí, se lo pensaba decir, decirle lo que siento, decirle lo tonta que me hace sentir cuando estoy cerca de él, lo cual no es muy normal en mí, tal vez me estoy apresurando.
—Theo... Yo
— ¡Llegamos familia!— Dijo Víctor entrando en escena.
— ¡Demonios! — Dije entre dientes.
Ambos nos apartamos, mientras Max se reía y Víctor decía
—Espero no interrumpir nada tórtolos.
—No seas idiota, Vic— Replico Theo lanzándole un Dorito encima.
Yo estaba muy tranquila, tanto que me incomodaba, no supe que hacer, me levanté y dije.
—Cierto, hoy ayudaría a mamá con el regalo de Dani, adiós...Theo, discúlpame— Voltee a mirar a los demás y me fui.
No sé qué tan creíble habrá sonado lo que dije pero ya no había vuelta atrás.
Cuando salí Max me siguió
— ¿Te encuentras bien? — Preguntó Max.
—Si...vendré mañana, hoy eres mi ojos aquí, diviértete— Solo seguí mi camino y me fui.
Así fue como terminó mi maravilloso día.