El ruido de la alarma es tan fuerte que me pateaba fuera de mi hermoso sueño.
—No sé cuantas veces le tengo que decir a mamá que no quiero esa bocina anticuada— Dije soñolienta con los pelos de punta y un terrible aliento.
Golpeé muy fuertemente la alarma sin dudarlo, la luz chocaba en mi cara no estaba segura, pero sé lo que me espera en este día.
Sentía las grandes ojeras que invadían mi cara, "Deseo un tubo de crema facial para mi rostro" pensé suspirando al ver las bolsas oscuras bajos mis ojos, me levanté sin dar más vueltas como todos los santos días, cometí el error de poner mis pies en el frío y helado suelo corriendo el riesgo de algún día quedar torcida.
"¿Donde están mis zapatillas?" pensé frustrada, y lo que me encontré fue a Israel encima de ellas "que gustos más baratos tiene mi bola de pelos" pensé mientras lo miraba un poco irritada, seguro él notó que me levante de mal humor, y incorporó luego levantando su gordo cuerpo moviéndose a un lado, alejándose.
"Fue muy sabio al levantarse" Pensé mirándolo terminando de ponerme mi calzado.
De repente y sin previo aviso mi madre abrió la puerta de mi cuarto, asomando su cabeza por la pequeña rejilla entreabierta.
—No tardes en bajar cariño, sabes cómo se pone tu papá si tardas— Dijo con una voz tan dulce que aterraba
Desapareció tan rápido como entró, no escuche la puerta cerrarse pero no había más tiempo que perder según lo que ella había dicho, así que me levanté, me bañe tan rápido como pude, me cepille los dientes, me vestí y bajé. El pasillo se me hacía algo largo, deseaba que se me hiciera más largo, todo fuera por no escuchar a papá sermoneándome, preguntándome porque no estoy lista si hoy es día de misa. Como si eso me importara.
—Pff— suspiré— Ya me encontraba en el final del largo pasillo con cuadros de momentos importantes de toda la familia, obviamente estaban aquí porque nadie más quisiera ver esto. Baje las escaleras con el ceño fruncido, al llegar a la mesa estaba mi padre y lo que dijo fue
— ¿Por qué no estás arreglada para ir a misa?
touché, ¡se los dije!, era obvio que iba a decir eso. Suspire sentándome al lado de mi hermano mayor Víctor, el cual me dio los buenos días con un codazo y susurrando con malicia.
—Creo que alguien está en problemas, otra vez.
Este idiota cree que se puede salvar solo porque es mayor, lo que él no sabe es que si el barco se hunde el vendrá conmigo, finalmente llegó el momento de responderle a mi padre.
—Claro que estoy lista papá, este es mi look para las misas, solo son pantalones cortos y una blusa que encontré tirada en el closet— Dije sin arrepentimiento alguno, a lo que mi padre responde.
— ¿En serio crees que esa es la vestimenta adecuada para entrar a la casa de nuestro señor?— Dijo serio pero por la tensión en su mandíbula estaba intentando tener paciencia.
—Calma cariño solo hay que mandarla a cambiarse y ya, hay que disfrutar de este hermoso desayuno en familia — Intervino mi madre para suavizar las cosas.
En ese momento mi hermano soltó una pequeña carcajada, a lo que mi padre dijo
— ¿Acaso hay algo que te dé risa, Víctor?
Mi baboso hermano respondió sin miedo alguno —Solo me he reído porque recordé un chiste— En ese momento pensé "claro como es el mayor hay que aceptarle todos sus jueguitos, ¡por dios! Está próximo a cumplir los 20 años y el sí no hace nada con su vida, yo al menos estoy intentando estudiar música, el sólo es un principiante que cree que tiene un don en la batería, y no es por ser su hermana pero conozco muchos más principiantes en la música que son mejor que él.
— ¿Alguien ha visto a Israel?— Preguntó Daniel ya aburrido de esta rutina mañanera.
—Si, está en mi cuarto, recostado en mi cama— Dije sin ánimo.
Cuando terminé de desayunar, me levanté y antes de llevar el plato a la cocina, dije para evitar problemas —Ya subo a mi cuarto a cambiarme, papá — El solo asintió con la cabeza mientras terminaba de devorar su tocino.
Y así fue, subí a mi cuarto a cambiarme el cual por cierto seguía desordenado. Debí haber ordenado todo anoche cuando llegue pero solo guardé lo que podía incriminarme. Tomé lo primero que mi padre podría considerar "aceptable", unos jeans acampanados y un suéter rosa holgado.
"Debo admitir que era un conjunto lindo, no entiendo por qué no lo usaba más seguido" pensé mientras me mirada en el espejo del closet.
Ya había llegado el momento en que mi familia se dirigía a la misa "¡que emoción!" suspire, no me quedaba de otra que aceptar la realidad, tal vez solo estaba siendo un poco dramática en el asunto, solo debería aceptarlo.
Al llegar a la iglesia mi padre tenía un lugar apartado para nosotros cada vez que asistíamos a este tipo de eventos, un lugar donde se supone que podemos "disfrutar" la misa. Llegamos justo a tiempo para la oración, sé que puedo parecer un poco intolerante respecto a este tema religioso pero me esfuerzo por poner suficiente atención al momento, era algo que le gustaba a mi padre, debía darle un intento al menos.
Ya al finalizar la misa, mi padre y mi madre comenzaron a hablar con otros padres, seguramente eran cosas de padres, como cosas de sus hijos o sus trabajos, o así. Se me pasó por la cabeza irme a pie, necesitaba caminar un rato y despejar mi mente. Antes de poder irme Víctor se acercó y me dijo sonriendo.
— ¿Que te pareció el concierto de anoche?
—Fue bueno, su nombre por cierto muy original— Dije, cada palabra goteando de sarcasmo.
— ¡Gracias! El nombre aún está en proceso, mañana en la tarde tendremos una reunión para pensar mejor en el nombre de la banda.
Es mi momento.
— ¡Los puedo ayudar con eso! — Dije apresuradamente
—Claro, ¿por qué no?— Dijo Víctor un poco sorprendido.
Para no hacerlo incómodo al terminar la conversación se dio la vuelta y se fue a algún lugar de la iglesia. Yo hice lo mismo, sin decir adiós a mis padres simplemente emprendí mi caminata de vuelta a casa.
Durante el camino pensaba en él ¿Quién es él? ¿Por qué es tan distinto a los demás? Y lo más importante de todo ¿Por qué me atrae tanto?
Sabía que no podía invadir a Víctor con mis preguntas pero no quería ser tan obvia, si se enteraba de mis intenciones evitaría que me reuniera con la banda, por otra parte tenía que pensar en Max, después de lo de anoche quedamos un poco confundidos, nos gustaba el mismo chico y debería quedármelo yo pero soy su mejor amiga, sé que podemos solucionar las cosas, siempre nos hemos respaldado desde que salió del closet en tercer año de secundaria, no puedo dejar que mi futuro novio nos separe.
Pensé en varias soluciones y en muchos escenarios con el sexy bombón del vocalista, tenía que prepararme para lo que venía, y así mi larga caminata duró exageradamente 5 minutos.
Llegué a mi casa y Dani me recibió diciendo que tenía un agujero en mi ventana pero que no me preocupara que yo sabía cuánto valía su silencio, a lo que pensé "Este mocoso me está amenazando, pudo haber hecho el agujero él, yo sé que no fue Dani, pero me enfurece que me esté intentando sacar más dinero" suspire intentando calmarme
—Está bien, es un trato— Dije calmada
Me sentía muy cansada para pelear con él, subí a mi cuarto a recoger los vidrios y a buscar el dinero de la mesada, en ese momento se me pasó por la cabeza encender el celular, lo tomé, parecía una licuadora, vibraba demasiado con todas las notificaciones que me llegaban, obviamente de mensajes de texto porque mi padre no nos permitía usar el WiFi en los celulares.
Como pensaba, las llamadas y los mensajes eran de Max, debía tomar cartas sobre el asunto y escribí un pequeño mensaje que decía
—Destinatario: Max
Texto:
Hoy estoy algo cansada, me ha tocado ir a misa con mi familia por este motivo no he respondido tus llamadas, ni tus mensajes. Víctor me invito a la reunión de la banda ¿te apuntas?
Salí del cuarto aliviada iba a pagar el silencio de Dani y ver que podía sacar de la nevera para calmar mi ansiedad.