Blaz Hoffmann
Suspiré y me froté los ojos, ya habían pasado exactamente 5 meses desde la boda, había intentado por todos los medios de que LuminusTC aceptara las acciones que queríamos darle pero ellos pedían acciones que no nos beneficiaba, andaba cabezón con todos estos problemas y aparte más las empresas Günther todo era un lío, aunque Vivenka manejara la mitad que nos habíamos dividido para poder sobrellevar todo, esto igual era un caos enorme
—¿Y bien cómo llevas esto?- me pregunto Niklas, lo miré mal sino hubiera sido pro su estúpido plan yo no andaría tan alocado, aunque también me salvó pues sino hubiera terminado sin un puto euro en el bolsillo pero igual eso no justificaba de que andaba abarrotado con un montón de cosas que hacer, tenía tantos papeles para firmar y encima tenía que ir a otras reuniones pues habían personas que querían invertir en ciertos negocios que me eran muy convenientes
—¿Encima lo preguntas?- bramé enojado, más con él que conmigo mismo, escuché su risa y por un momento me dan ganas de tirarlo por la enorme ventana del piso cincuenta
—No es tan malo, al menos no estás cómo Vivenka- eso llamó mi atención, últimamente nos habíamos visto tan poco que hasta parecía que no vivíamos en la misma mansión, ya andábamos calmados, ella no me daba explicaciones y yo no sé las pedía. Creo que de alguna manera ella sabía como yo de que no era el momento indicado para esa clase de charla
—Como es eso- mencioné con la vista fija en los papeles, frunzo el ceño al ver las ganancias, ¿Quién hizo está mierda de balanza?
—Bueno, tiene muchos papeles más que firmar y encima debe ir de viaje para arreglar asuntos de manera presencial en las sucursales de las empresas Günther- asentí no tan de acuerdo, si estuviéramos en otros términos le diría que no viaje, que no la quiero lejos pero lastimosamente no podía pedirle eso, porque estoy seguro que ella me pediría explicaciones y no me sentía seguro en dárselos, al menos no todavía
—Hay algo mal, alguien nos está robando dinero. Quiero que ahora mismo vayas y averigües- él asintió alarmado y se llevó la hoja, miré hacia la puerta. Ese hijo de puta que nos ha estado robando lo va a pagar, me pregunto desde cuándo será, ya eso lo dejo en más de Niklas
Media hora las tarde, ya era las 2 de la tarde, hora de almorzar. Salí de mi oficina y eché seguro, no me gustaba que nadie entrara sin que yo estuviera ahí o sin mi permiso, prefería prevenir que lamentar, no me volverán a tomar de idiota
—Jefe, ¿Le gustaría que almorzemos juntos?- miré hacia aquella voz, era mi nueva secretaria. De estatura promedio, piel ligeramente bronceada, de cabello cobrizo y de grandes ojos esmeralda. Nada comparada con mi Vivenka, aún se me hacía raro llamarla así pero ya me estaba acostumbrando
—Está bien, yo invito- mencioné y no la esperé, escuché sus pasos detrás mío y ella ingresó conmigo en el ascensor, de un momento a otro ella se me tira y me abraza de la cintura para luego jalarme de la camisa y plantarme el beso, por alguna razón no la detengo y le sigo, debe ser porque no he follado en meses y estoy con tanta presión encima que no he podido desestresarme como se debe
El ascensor de abre de golpe y la empujó discretamente, me quedo de piedra al ver que es Vivenka, nos miramos por un segundo y estoy por querer explicarle pero ella no dice nada e ingresa, la muchacha de nombre Paige la mira aterrorizada y suspira de alivio
Niego, Vivenka vió todo pero para ella es fácil fingir que no, por su expresión seguro ni le importó lo que hice. Niego y me cruzo de brazos, había olvidado que Vivenka prefirió trabajar unos pisos mas abajo que mi oficina, se ve hermosa con ese vestido muy ceñido de color crema y esas costosas joyas de oro blanco y oro amarillo, lleva su cabello suelto y lleva joyas en su cabello, una brocha y una peineta adorna su hermoso cabello azabache, haciéndola ver digna de ser una heredera y llevar el apellido Günther
El ascensor por fin llega al piso correcto, Paige da el indicio de querer salir primero pero Vivenka se interpone y la mira ceñuda, niega y voltea a decirle unas cuantas palabras que dejan a la muchacha temblando
—Soy tu superior, demuestra respeto niña. Soy Vivenka Günther, nunca lo olvides- y con eso mece su cabello y se va haciendo resonar sus tacones
Me río, ella demuestra algo pero sus expresiones son diferentes, me tienes tan confundido Vivenka. ¿Será que me amas realmente?, si es así me siento mal que hayas visto tal escena
Salimos de la empresa y me doy la vuelta, Paige me mira por un momento y está por hablar pero la detengo alzando mi mano en señal de que debe callarse
—Estás despedida- me volteo pero su voz me detiene
—No puede despedirme, usted me recibió el beso, si me despide le dirá a los medios de comunicación de que usted es un hombre que le pone los cuernos a su esposa, eso hará que la reputación de la empresa caiga en picada- quise reír, quién se cree está mugrosa para venir a chantajearme
Reí y con pasos firmes me planté frente a ella y me agaché a su altura, la miré serio y eso pareció hacerla temblar un poco pero no dió un paso atrás
—Quién mierda eres tú para venir a chantajear a un hombre como yo, fuiste tú la que se tiró a mis brazos y como hombre que soy y lo ofrecida que eres lo acepté, pero no porque acepté tu beso quiere decir que me gustó y no permitiré que faltes el respeto a mi amada esposa, así que niña. Lárgate y no vueltas porque nadie creería a una persona como tú- me di media vuelta y me subí a mi auto, le ordené al chófer que me llevará al restaurante italiano, de me antojaba eso. Era una gran alegría de que nadie sospechara de porque no salía con mi esposa a almorzar, todos entendían que en cosas de trabajo no mezclábamos nuestro matrimonio, al menos ese cuento se habían trabajo cuando me encargué de esparcir esos rumores
Me sobé mi cabello, el chófer se detuvo y me indicó que habíamos llegado, asentí y me bajé. Le indiqué de que se fuera a comer y que yo lo llamaría para que le recoja, ingresé al restaurante y a lo lejos noté la hermosa cabellera de mi esposa
—¿Señor tiene reservación?- me preguntó una chica de tez pálida y de ojos celeste, pasé por alto que se mordió el labio
—Mi esposa está que me espera, con permiso- la dejé atrás y me acerqué a la silla que estaba frente a ella, había notado que varios tipos la miraban con curiosidad, deseo y pues no era de menos, ella estaba fundida totalmente en millones, todas las joyas que relucía gritaban que valía una fortuna
—Lárgate- susurró, sonreí. Sabía que ella no quería hacer una escena, había elegido el lugar indicado
—Eres mi esposa, debo estar donde tú estas- el mesero se acercó e impidió que ella me contestara, si mis pensamientos eran ciertos ella se encontraba un poco celosa, y eso era tan tierno
—Lo especial de la casa, por favor- el mesero asintió y le hechó un vistazo a mi esposa, gruño y el tipo se da cuenta y se va rápidamente, j***r odio cuando la miran como si fuera un pedazo de carne, j***r odio a esa clase de cabrones
—Solo eres mi esposo por ese acuerdo, y si no te vas tú, me voy yo- le agarré la mano antes de que se le ocurriera pararse, negué y le sonreí
—Ella me besó, no tienes porque estar celosa- ella se rió y se metió un pedazo de pasta a la boca
Masticó y me miró mientras negaba y veía su vino, su sonrisa desapareció para luego quitar su mano de la mía y volver su mano hacia su regazo
—No me debes explicaciones, solos somos dos personas que están casados por conveniencia, con quien o quienes tengas intimidad me da absolutamente igual- reí, igual de terca. Pero por alguna razón sabía que mentía, no me miraba a los ojos y eso ya era una señal
—Como tú digas Vivenka, pero no evitarás que almuerce contigo- ella no dijo nada y a los pocos minutos me trajeron mi almuerzo
Reí cuando al escuché refunfuñar, comimos en silencio y pedí otra botella de vino, se veía divina ahora que la tenía las cerca. Se había colocado algo de delineador a los ojos, y eso hacía que sus ojos se vieran más brillosos y llamativos, todo en ella era un deleite para la vista
—Los abuelos están que pierden la paciencia, ya han paso cinco meses y no hay resultados- hice una mueca, la verdad es que no me apetecía hablar del trabajo, al menos no mientras como y pensé que ella lo sabía aunque también hay la posibilidad de que ella quiere llenar este silencio incómodo, bueno ya que... a nada
—Ni que lo digas, hoy descubrí de que han estado robando dinero desde hace un par de meses- eso la hizo dejar el cubierto en el aire, ella me miró sorprendida y bajo el cubierto
—Esto es extraño, también descubrí que han estado robando en mis sucursales, por eso voy a ir de viaje dentro de poco- ahora fue mi turno de mirarla sorprendido, vaya vaya... esto sí ya no es una maldita coincidencia
—Nuestras sucursales- ella rodó los ojos y yo hice como que no lo noté—De igual manera, esto no creo que sea una simple coincidencia, mantente alerta, creo que alguien no quiere perjudicar- ella asintió y terminó su último bocado
Yo también ya había terminado de comer, tomé el último sorbo de mi vino y proseguí a pedir la cuenta, el mesero llegó y le pagué, afortunadamente Vivenka no se negó y terminamos saliendo en silencio del restaurante
—Sobre lo anterior- empecé a mencionar
—Ya te dije que no me importa, te veo en la mansión tengo que terminar unos asuntos- asentí, ya no la odiaba como antes y se supone que debía fingir pero no podía, no con ella, no con la persona que amaba tanto, ya estaba tranquilo con haberle advertido aunque creo que debería ponerle guardaespaldas, no confío en que ande por ahí sola
Mi chófer llegó y le pedí que me llevara devuelta a la empresa, en el camino no pude evitar pensar como había cambiado todo el tan poco tiempo
Me enamoré
Me traicionaron
Me uní con la mujer que creí que odiaría siempre
El destino siempre nos da un giro inesperado, supongo que está es la mía, me terminé casando de igual manera con ella, paso mi mano derecha por mi cabello haciendo que se despeine un poco, siempre hago lo mismo cuando estoy dudoso y nervioso, la quiero, la quiero tanto que duele y si besé a aquella chica fue por un momento por qué quería imaginar que era ella, no sé cómo aguantaré estar sin ella, sin tocarla, sin besarla, sin decirle cosas dulces al oído, j***r ella me vuelve loco y me vuelve más loco no tenerla a mi lado, tenerla todita para mí, no me importa si me dicen que soy un loco obsesivo pero ella literal es mi vida entera
RIN RIN RIN RIN RIN RIN
Frunciendo el ceño saco el móvil de mi saco para mirar que quien me llama es Niklas, j***r espero que esté todo bien en la empresa
—¿Qué sucede Niklas?,¿Ya descubriste quien..- mis palabras se quedaron en el aire al escuchar lo que dijo
—La abuela- frunzo el ceño, se escucha atónito
—Niklas, ¿Qué le sucede a la abuela?¿Ella está bien?¿Le sucedió algo?- escucho como gruñe de frustración y me lo imagino jalandose los cabellos de manera desesperada
—La abuela fue quien nos robó todo este tiempo- mis ojos se abren de sorpresa y miró a mi chófer que afortunadamente no escuchó nada
—Escucha Niklas, estoy pro llegar a la empresa ahí lo hablaremos con calma,¿Okey?- no esperé su respuesta, corté y le dije al chófer que se apure en llegar
Siete minutos después me encontraba bajando del auto de manera apresurada, me pasé mi mano por la frente, espero y ruego que lo que dijo Niklas no sea cierto. ¿Por qué mi abuela nos está robando?¿Acaso nos odia?¿Acaso no somos su familia?
Llegué al ascensor y coloqué mi número de piso, dos minutos después las puertas se abrieron y salí rápido de ahí, Niklas se encontraba en los asientos que hay afuera de mi oficina, se paró de golpe apenas me vió, le hice un además para que ingresara a mi oficina, él tenía mi código pero siempre era respetuoso con respecto a la privacidad
—Dime y dame las pruebas- le hablé mientras tomaba asiento en uno de mis tantos muebles, Niklas se empezó a pasar su mano por el cabello( ambos compartimos el mismo tik), me entregó los documentos y yo no pude evitar mirar con amargura todo lo que estaba leyendo
—¡MIERDA!- exploté y tiré la mesa de vidrio al suelo, estaba que explotaba de la rabia, tenía tanta cólera porque nos vieron la cara de idiotas por mucho tiempo
—CINCO AÑOS, DESDE HACE CINCO MALDITOS AÑOS NOS LLEVAN ROBANDO- grité y le tiré un golpe al vidrio del ventanal
Sin darme cuenta me había parado y ahora me encontraba con unas ganas de querer destruirlo todo, maldita sea mi propia abuela me estaba viendo la cara de estúpido
—¿Lo has despedido?- pregunté mientras trataba de tranquilizarme
Niklas negó, asentí y me volví a sentar. Lo bueno de Niklas era que cuando me daban mis desplantes él no se metía
—Bien, tengo un plan. Por ahora no diremos nada, le haremos creer a la abuela que hasta ahora no sabemos, hay que reunir más pruebas. Ya veremos luego que castigo le dará el abuelo- él asintió
—Lo lamento por la abuela, pero debió pensar dos veces hasta de hacer lo que hizo- hablé furioso
—¿Por qué crees que lo hizo?- yo lo miré por un momento, ¿Podría ser que...?
—Investiga a los Rodríguez, yo haré un par de llamadas- le dije mientras me dirigía a la caja fuerte para sacar unos documentos de este
—Piensas que ella puede estar involucrada en el asesinato de la sobrina de los Günther, la antigua prometida del abuelo- asentí y le entregué los documentos
—Aquí están los datos de la familia Rodríguez, la abuela es la segunda heredera pues tiene una hermana mayor que está a la cabeza- él asintió
—Niklas, que nadie se entere de esto. No todavía, al menos- él asintió
—Confía en mi hermano, llegaremos al fondo de esto- asentí, se despidió y salió de mi oficina
Miré hacia los demás edificios que rodean mi empresa, sea quien sea que esté detrás de esto, debo cortar todo de raíz
Si llegas a estar en peligro Vivenka, juro que te protegeré con mi vida