3. Sentimientos

1477 Words
* * * El dolor de cabeza era tolerable, ya había terminado de desayunar y me encontraba de camino al bar con Zach, no, no para beber sino para contarle como nos había ido con la firma del contrato y esas cosas, al parecer era al único que le interesaba porque mi madre seguía de viaje en viaje por el trabajo y bueno, no me quedaba nadie más, así que Zach se interesaba mucho en lo que hacía, cuando llegué me encontré a cierta Señorita que parecía recién levantada porque aun llevaba su pijama puesta, hubiera querido grabar la forma en la que miró, llena de vergüenza y con ganas de que la tierra la tragara. —¿Sigo ebrio o estás en pijama? —se sonrojó —Vaya, Juls, no sabía que podía dejarte sin habla. —Solo quise mostrarle algo a Zach y de hecho ya me iba —se apresuró a levantarse y salir de ahí, pero la tomé del brazo antes de que pusiera un pie fuera del bar. —¿Ya hablarás conmigo? —¿Ya no actuaras como idiota? —Auch —fingí estar indignado llevándome una mano al pecho —hieres mis sentimientos, Juls —parecía divertirle —no me acosté con ella. Ya está, se tenía que decir y se dijo. —¿Qué? —Que no me acosté con ella, dejé mi chaqueta en su casa porque me había acompañado a comprar cuerdas para mi guitarra, me invitó una cerveza y me fui, no pasó nada más, y por si no te diste cuenta ayer, habló de un tal Trevor, babea por él no por mí. —No entiendo porque me dices esto —levanté los hombros. —No quería que tuvieras una idea equivocada de mí o que tuvieras celos —sonreí ampliamente. —No estaba celosa. —Aja. —Ella es linda. Sí y Juls es perfecta ¿Cuándo iba a entender eso? —Ni tanto eh, su pesada actitud la hace horrible —me dedicó una sonrisa de lado. —No podría tener una idea equivocada de ti ni aunque quisiera, gracias por decirme, ahora si me disculpas, tengo que cambiarme, tendré ensayo, cuídate, Adam. —También tú. Salió del bar, ahí estaba de nuevo ese impulso por querer detenerla, Zach lo notó de inmediato. —Si no es ahora ¿Cuándo, muchacho? Y entendí a lo que se refería, pero no quería aceptarlo, no podía, no sabiendo que quizá esto se saldría de control, pero a quién engaño, he sentido algo por ella desde la primera vez que hablamos justo en este bar, desde la fiesta, desde que estuvo conmigo en el hospital… y la manera en que la alejé creyendo que podría enfrentar toda la mierda que ocurrió después. No la merecía, era claro que Juliette necesitaba algo mucho mejor que yo. —Adam, solo ve. —Pero y si —Ve —sentenció. Salí de inmediato y la detuve justo antes de que subiera al auto, me miró confundida. —¿Todo está bien? —Sal conmigo —solté. Mi corazón se había acelerado antes de soltar la pregunta. —¿Contigo? Bueno, no era la respuesta que esperaba. —Podrías fingir un poco de más de emoción —bromeé —entiendo si no quieres, de verdad solo que —Sí quiero. ¿Qué? ¿Escuché bien? Universo dame una señal. —Me encantaría salir contigo. Gracias. —Almuerzo mañana ¿Te parece? Te da tiempo de llegar a tus ensayos. —¿Cómo sabes la hora de mis ensayos? —soltó una risa nerviosa. No le diría que he vivido al pendiente de sus r************* ni que me sé de memoria su horario. —Soy observador. Acosador querrás decir. Agh cállate estúpida voz. —Almuerzo mañana —repitió. —Pasaré por ti. —Pensaré toda la noche que ropa usar —bromeó. —Traje o bermudas, cualquier cosa estará bien —sonreí —podrías incluso ir en pijama y seguirás viéndote hermosa. —Te veré mañana —se acercó para darme un beso en la mejilla y segundos después arrancó el coche. Ella sentía algo por mí y lo peor es que yo estaba loco por ella. *** Soy Adam Stone. Mostrar debilidad no es una opción, la gente no te toma en serio cuando ve que hay algo que puede poner a tambalear tu mundo así que no era algo a considerar. No lo era hasta que ella se cruzó en mi camino y puso mi mundo de cabeza, para bien o para mal ¿Por qué tenía que ir a ese bar justo esa noche? ¿Destino? ¿Casualidad? Si ella no hubiera estado aquel día quizá no me encontraría nervioso y con algo extraño en el estómago el día de hoy ¿Por qué demonios estoy nervioso? Solo es un almuerzo, al casual, cosas que hacen los amigos. Sí, claro, como si yo solo quisiera ser su amigo, pero bueno, el punto es que tampoco es como que nos vayamos a casar, vamos a hacer algo de lo más normal, no es la gran cosa. En serio tengo que dejar de darle vueltas al asunto. Debía alejar los estúpidos nervios y centrarme en que solo sería un almuerzo, estaríamos juntos, sí, pero sería como dos buenos amigos ¿Cierto? Agh, creo que ni yo me la creo, ella siempre ha tenido un fuerte impacto un mí, no entiendo cómo es que funciona, pero un simple gesto, una acción o una palabra de ella y ya me tiene a sus pies y lamentablemente no es algo que pueda controlar, me aterra y me encanta a partes iguales, esta chica sin duda llegó a cambiarlo todo. Quería tener el resto de la tarde libre, despejarme, estar libre de responsabilidad, no mortificarme por los ensayos, acordes, lo pesados que pueden llegar a ser los chicos, nada de eso, solo quería pasar un buen rato sin tener preocupación alguna, pero bueno, uno no siempre obtiene lo que quiere, como ahora tenemos un contrato de por medio y acatamos ordenes de terceros lo único que logré fue recorrer la hora de nuestro ensayo, vaya logro ¿Eh? como verán, no pude hacer mucho, estaríamos lo que restaba de la tarde grabando con Trevor y teníamos que componer más canciones ya que Marcus insistía en que teníamos todo para lograr crear nuestro primer álbum, siempre he dicho que componer es sencillo, pero todo es más complicado cuando se trata de transmitir, no queremos ser como tantas bandas que solo se enfocan en dinero y fama, aunque claro, tener ambas no está mal, pero lo que más nos importa es conectar con nuestro público relacionarnos con los fans, ayudarlos de alguna manera. Nos dieron dinero por adelantado al momento en que firmamos con la disquera, más de lo que hubiera imaginado y solo porque ya habíamos firmado el contrato, no podía quejarme, esto era bueno, el dinero nos dejaba a todos en una muy buena estabilidad económica, algo que siempre buscamos y que algunos de nosotros, necesitábamos más que otros, bueno, tampoco es como que viviéramos debajo de un puente y no tuviéramos qué comer, solo digo que el dinero nunca le hace mal a nadie, además, me hacía sentir bien, no tenía que depender de pequeños trabajos ni de préstamos, era completamente mi dinero, podía manejarlo como me placiera y eso era más que suficiente, no miento al decir que con esa cantidad podía quedarme todo un año sin la necesidad de trabajar o hacer esfuerzo alguno, ya imaginarás que la paga en serio fue buena. ¡Bueno, ya! —me regañé mentalmente a mí mismo —tenía que dejar de darle vueltas al asunto, me encontraba frente a la puerta de su apartamento, lucía igual que las otras, solo que sabía quién estaría detrás de esta, debía tocar ¿Y luego qué? ¿Debía decirle que se ve bien? ¿Qué me alegra verla? Ni siquiera sé si la ropa que llevo es la adecuada, de acuerdo, es un almuerzo, tampoco traería mis mejores galas, una chaqueta negra con una playera blanca, pantalones —obvio —tenis, el conjunto era lo bastante bueno, tanto que podría decir “me esforcé” es sencillo, pero tampoco parece que traigo mi pijama ¿Me explico? Ay, ya con un demonio voy a tocar. Para mi sorpresa ella abrió de inmediato, ni siquiera me dio tiempo de procesar lo que le iba a decir, quedé embelesado al momento en que la vi y como buen chico dije lo primero que se me vino a la mente. —¿Estabas ansiosa por verme? Gran inicio de conversación, Adam. Dije “lo primero que se me venga a la mente” nunca aseguré que sería mi mejor frase. Lucía hermosa, llevaba el cabello recogido en una coleta, algunos mechones caían a los lados de su cara, traía puesto un vestido y una chaqueta de mezclilla, hacía demasiado calor (me refiero al clima no se alteren, bueno, viéndola puede que también haga calor en el otro sentido, como sea, concentrémonos) así que era el atuendo perfecto. —Por supuesto que no —trató de reprimir una risa de hecho estaba pensando en irme considerando que no llegabas —su mano seguía sobre la puerta mientras me miraba sin dejar de sonreír. Esa sonrisa sería mi perdición no tenía duda de ello. —Llegué justo a tiempo, Juls —se giró para ver el reloj detrás de ella. Era divertido verla nerviosa. —Un minuto de retraso —la miré divertido ¿Es en serio? —Que exigente eres. —¿Sabes lo que se puede hacer en un minuto? —Por favor, ilumíname —se quedó callada. —Solo vayamos a almorzar. Bajamos por el elevador, el portero me quería asesinar con su mirada, no era novedad que apreciarán a Juls en el edificio, su carisma y actitud siempre han sido algo que todos aman así que hay más de una persona que cuida de ella, al salir subimos a mi auto, me había asegurado de que todo estuviera en perfecto estado, Dios, en serio que me tiene mal, ella a diferencia de mí se veía tranquila, quizá también estaba tratando de reprimir todos los nervios que en el fondo sentía, porque vamos, es Juls, su cuerpo en cualquier momento delatará que está nerviosa e incluso si no lo hiciera yo lo notaría, la conozco bien. Tendría que conducir durante 25 minutos, pero sin duda valdría la pena, había un restaurante a donde siempre quise llevarla, tenía pensando invitarla hace algunos años, solo que todo se salió de control y no se había presentado la oportunidad, no hasta ahora; que mejor momento que invitarla cuando las cosas están tranquilas entre nosotros ¿No? A ratos la miraba de reojo mientras conducía, ella no tenía ni idea de adonde la llevaba era evidente en su mirada, estaba jugando con sus dedos, algo muy particular en ella. Eres muy mala disimulando tus nervios, querida Juliette. Les dije que se delataría. —Llegaremos a tiempo a tus ensayos si es lo que te preocupa —solté tratando de que la conversación fluyera Alguien tenía que sacar algún tema de conversación, no estaríamos callados todo el tiempo, aunque el silencio con ella no es incómodo, tenía que estar centrado en otra de cosa, preferentemente la carretera, de lo contrario no dejaría de ver lo bien que le queda ese vestido. —No estoy preocupada. —Cierto, estás nerviosa eso es peor. —¡Adam! —fue inevitable no girarme para ver su sonrisa. Tranquilos no chocamos, seguimos con vida. —¿Piensas que te voy a secuestrar, lastimar o envenenar con la comida? —ella negó —entonces no entiendo porque estás nerviosa. —Llegaremos a tiempo a los ensayos ¿Verdad? Claro, cambia el tema, se te da bien hacerlo. —Ya te dije que sí. —Soy una persona muy responsable, Adam, no quiero llegar tarde. —Te recuerdo, preciosa —sonrió —que si hay algo que no me gusta es la impuntualidad. —Ya sé, que martirió tenerte que ver 20 minutos antes en el hospital listo para entrar a ver a mi prima. Sí, su prima Hailey, fue la novia de mi mejor amigo, tuvo un accidente y ya que también era mi amiga con frecuencia la visitaba en el hospital, lugar que por cierto le pertenece a la familia de Juls , su padre es el dueño, y ella al ser su prima también estaba ahí a menudo, me gustaba llegar a antes de la hora de visitas, uno nunca sabe cuándo algo se puede complicar, era gracioso porque la visité más veces que su novio, no lo culpo, el pobre estaba muy dolido por todo lo que había pasado, no me imagino sintiendo el mismo dolor, que locura pensar cuánto se puede sufrir solo por amor ¿Qué no debería ser algo bueno? El resto del camino estuvimos escuchando música, a ella le encantaba la música clásica, aunque me sorprendía que fuera fan de la banda ya que lo que tocamos no es nada clásico. Después de dos canciones que Juls había escogido sentí que me quedaría dormido, claro que a ella le pareció divertido, aun así, cambiamos a un género más adecuado para el viaje en carretera: Rock. Llámenme anticuado, pero el Rock de los 60’s era impresionante, claro que la gran mayoría de personas lo catalogaban como “Música vieja” pero vamos, era lo mejor, iconos de la música ¿Quién no disfrutó escuchar a The Beatles? Después de un par de canciones escogí una que me gustaba demasiado sobre todo porque siempre consideré que este hombre tocaba la guitarra como un dios, bueno lo mismo pienso de s***h, aunque ese no es el punto. —Te quejas de que me gusta la música clásica, pero disfrutas escuchando a los artistas de hace 70 años, literalmente —estaba tecleando algo en su teléfono. —No lo escuches Jimi, no sabe lo que dice —ella soltó una carcajada —Es que Juliette no sabe apreciar la buena música. —Deberíamos escuchar algo más interesante —fingió bostezar. —Hablamos del mismísimo Jimi Hendrix, por favor muestra algo de respeto. —Siento que me voy a quedar dormida —imitó mi voz —Jimi Hendrix solo tiene canciones tranquilas. —Muy tu estilo —aseguré —La música que me gusta no es algo tranquilo, es clásico —Son sinónimos ¿No te parece aburrido? —Aburrido Jimi —bromeó ¿En serio dijo que eso? Traté de contener mi risa. —Juls, es pecado bajar de mi auto a una chica tan preciosa como tú, pero si vuelves a insultar a Jimi me veré obligado a hacerlo —nuevamente se soltó a reír. Creo que es mi nuevo sonido favorito. Aceptó seguir escuchando la música que había escogido, cuando llegamos abrí su puerta para que bajara del auto, se tensó un poco al ver el lugar que había escogido, en lo personal yo no le veía nada de malo, era buen lugar así que su actitud me confundió un poco, ya había hecho una reservación así que nos guiaron hasta nuestra mesa en la terraza, teníamos una buena vista, había mesas circulares y rectangulares de madera, el clima estaba perfecto y ni que decir de la compañía. Cuando trajeron nuestra comida intenté sacar plática, no era tan difícil hablar entre nosotros, pero por alguna extraña razón ella respondía seca, limitándose a decir “sí” “no” o solo asentir con la cabeza, tengo que admitir que era un poco frustrante, entender lo que está pensando una mujer siempre será todo un lío ¿Por qué complican tanto las cosas? Son chicas. Oh, que argumento tan impresionante. —Juls, si no querías venir solo tenías que decirlo —dejé a un lado mis cubiertos, estaba cansando de no saber qué le pasaba y debía obtener respuestas. —¿Cómo? —frunció el ceño. Genial, lo que me faltaba, que ahora ni siquiera me estuviera prestando atención. —Parece que te incomoda estar conmigo o te molesta estar aquí, no parecía molesto para ti estar conmigo hace unos años —de-mo-ni-os, mala elección de palabras, cerré mis ojos, solo estaba esperando su reproche. —Ah ¿De eso se trata? ¿De revivir sentimientos de hace unos años? —y ahí estaba —¿Tengo que recordarte quién alejó a quién? Lo jodiste. Sí, gracias por recordármelo. Mis pensamientos a menudo me hacían una mala jugada. —No es… no es lo que quise decir, solo que no entiendo por qué actúas extraño —desvió la mirada, creí que no respondería, pero habló. —¿Aquí las traes a todas? —agregó irritada —¿Eh? A esto es a lo que me refiero, ni siquiera sé en qué punto cambió la conversación. —¿Cada chica con la que quieres salir viene a comer contigo aquí? ¿Cuál es el punto después del restaurante ir a tu cama? Era claro que sabía de la reputación que tenía hace unos años, no la culpaba por desconfiar, pero eso era antes, todo fue antes de ella. —¿Eso es lo que te molesta? —ni siquiera me miró —Juls, no puedo creer que pienses que lo que hago contigo lo hago con las demás, eres la primera chica que traigo aquí —sus ojos cafés estaban fijos en los míos, ya no había rastro de enojo en ella —y lo hubiera hecho antes de no haber sido un idiota contigo, no eres una chica más agregada a mi lista, ni siquiera eres como las demás y por esto me encantas, porque eres tan diferente y única a tu manera, no eres una más, te juro que no lo eres, ni mi siguiente intento de conquista —sonreí un poco —bueno sí, pero no en ese sentido. —Yo… lo siento —suspiró, pasó una mano por su cabello—me tensé un poco porque sabía que querías traerme aquí hace algunos años —la miré confundido. —¿Cómo es que lo sabías? —Landon —oh, maldito —me dijo que estabas un poco indeciso y me pidió que tuviera paciencia, dijo que todo esto era nuevo para ti y no sabías cómo manejarlo, claro que después se burló de ti diciendo que era la primera vez que —dejó la frase al aire. —¿Qué qué? —Que te veía enamorado dejándome claro que lo de Charlotte solo era una obsesión, hablé con él una de las tantas veces que fui a visitar a Hailey al hospital, por suerte lo encontré de buen humor, nunca entraba solo se quedaba por horas frente a la puerta. —El idiota me delató. —Creyó que te hacia un bien —permaneció callada unos segundos —¿Esa es Love in slow motion? —Ed Sheeran —confirmé —una canción vieja, pero tolerable. —Dijo el que escucha a Jimi Hendrix —habló divertida. Y ahí estaba esa sonrisa de nuevo, su enojo no duraba mucho, Juls era así y me encantaba eso de ella; ya habíamos terminado de comer, dejé el dinero sobre la mesa y me levanté, por suerte el ambiente se había aligerado un poco más entre nosotros. —Vamos —estiré mi mano. —¿A dónde? —¿Qué no tienes un ensayo al que asistir? —¿Desde cuándo me acosas, Stone? Debería volver a casa sola y no con el chico que se sabe de memoria mi horario —le sonreí. —Habló la chica que aceptó la ayuda de un desconocido ¿Te recuerdo cómo nos conocimos? A decir verdad, era una de mis historias favoritas. —Acosador desde entonces —Solo soy observador ya te lo dije.
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