Ha-na se apartó apenas unos centímetros, pero su cuerpo aún estaba cerca del de Heinz. Podía sentir su respiración, el calor que emanaba de él, y por un instante, se sintió atrapada entre el impulso de huir y el deseo de quedarse. Su mente seguía confundida, pero su cerebro parecía haber tomado una decisión por ella. Había llegado a tiempo, pero ahora se enfrentaba a algo que no podía controlar ni con todas sus decisiones lógicas. Su boca se entreabrió, como si quisiera decir algo, pero no encontró las palabras. Todo lo que sentía en ese momento era la abrumadora intensidad de sus emociones, del silencio entre ellos y el extraño tirón que la llevaba hacia él, incluso cuando su mente gritaba que se alejara. Apartó la mirada y dio un paso atrás, sintiendo cómo la magnitud de lo que acababa

