“Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca.” Jorge Luis Borges Lo seguimos por un estrecho y pétreo pasillo mal iluminado y con olor a aire viejo hasta llegar a una enorme puerta de madera con cerrojos metálicos, Alain pronunció unas palabras inentendibles, a mí me pareció que hablaba en latín, pero no dije nada, de todos modos no es como si las clases de la universidad me hubieran servido para entenderlo del todo. La hoja se abrió rechinando horriblemente en los goznes oxidados por el paso del tiempo, unos muros colosales resguardaban la biblioteca más grande que jamás hombre alguno haya imaginado, aquellas paredes enormes contenían de arriba a abajo filas y filas de estantes con cientos y cientos de libros de todas los colores y tamaños, mi vista no alcanzaba

