12. Después de encontrar a alguien más y hacer nuevos amigos, se dio cuenta de que no era suficiente. El amor que sentía por aquella mujer seguía siendo fuerte, y aunque intentaba distraerse, la tristeza lo consumía. Esa mujer, que había robado su corazón, no se alejaba de él, pero tampoco mostraba ningún afecto hacia la persona con la que estaba saliendo. Él sentía que no estaba donde quería estar, y la tristeza lo mataba lentamente.
13. En un intento desesperado por recuperar lo que había perdido, le rogaba a la mujer que lo había dejado. Sus súplicas eran constantes, llenas de dolor y desesperación. Sin embargo, la mujer siempre fue muy sincera con él. "Nunca sentí nada por ti", le decía con frialdad. Esas palabras eran como cuchillos que se clavaban en su corazón una y otra vez.
14. A pesar de todo, él no podía dejar de amarla. Cada encuentro, cada mirada indiferente de ella, sólo aumentaba su tristeza. Se encontraba en una encrucijada, sin saber cómo seguir adelante ni cómo dejar atrás un amor que nunca fue correspondido. La vida seguía su curso, pero para él, cada día era una lucha contra la tristeza y la desesperación.