Nota: Ahora es Mariana Sentí unos besos suaves sobre mi mano, ligeros como plumas, y luego ascendieron lentamente hasta mi rostro. No quería despertar todavía; deseaba quedarme un poco más en ese estado tibio entre el sueño y la realidad. Sin abrir los ojos, me acerqué más a Shanon, buscando su calor de forma instintiva. —Preciosa, despierta —susurró cerca de mi oído, insistiendo con tiernos besos por mi mejilla—. Debes desayunar. Ya es un poco tarde. Con pereza, y una sonrisa inevitable dibujándose en mis labios, abrí los ojos lentamente. Y ahí estaba él. Sus profundos ojos azules me observaban con una suavidad que me desarmó por completo, acompañados de esa sonrisa tranquila que comenzaba a resultarme tan familiar. No era un sueño. Era real. Y por primera vez en mi vida, despertaba

