Giulia se encontraba en su habitación pensando en qué podía hacer para estar a solas nuevamente con Boris, el cual, de seguro, lo que querría hacer es comenzar a ignorarla, como si se tratara de una persona sin la mínima importancia en su vida, por lo que en serio aquello la ponía de mal humor. Solo pensar en que debía de estar a solas con el rubio, de nuevo los colores se le subían al rostro, pero se sentía demasiado feliz de todas maneras con saber que tenía al menos la posibilidad de volver a hacerlo, y es que besarlo a él no era cualquier cosa, en realidad era lo máximo en todo sentido, y no solo para ella que en serio estaba demasiado enamorada de su persona, sino para cualquiera, ya que incluso las chicas del club de porristas del baloncesto se sentían algo acaloradas cada vez que t

