Cuatro de la tarde, tengo demasiada información en el cerebro y creo que voy a colapsar. Nunca he presentado problemas con mi memoria y ese don retentivo con el que nací, pero ahora estoy a nada de desplomarme al suelo con una convulsión por las cientos de especificaciones y características de cada producto dentro de la tienda. Admiro a Nader y esa habilidad suya de conocer cada sector que maneja, pero yo no soy él y aparte soy nueva en esto. No puede pedir mucho de una vulgar camarera que hasta hace poco solo se encargaba de servir mesas y llevar platos. No es lo mismo coger órdenes que vender, hay que tener chispa para ello. Y debo admitir que no se me da bien eso de ser enlocuente, parlanchina, envolvente y carismática. Tengo más de cuatrocientos modelos de artículos diferentes dentro

