IFNA MÉNDES La brisa cálida me despeina mientras avanzo con Candel y Noir a un lado, el mercado está a reventar de personas que miran las exhibiciones al intemperie de los comerciantes más creativos de Houston. El tiempo está a favor, Valentín y Verónika se encargan de la salida de los diamantes al mismo tiempo que nosotros llegamos a un acuerdo con el abogado que da pasos delante de mí, temblando asustado porque acaba de ser encañonado por nosotros. Es el jefe de la notaría del condado y con su ayuda vamos a lavar el cofre que contiene la mercancía, para poder largarnos de aquí una vez que el jefe dé la orden. Las nefitas han sido un grano en el culo desde su extracción en Londres y no veo la hora de terminar con ésto. El cuello perlado del joven que da tropiezos mirando hacia todos la

