Moverme duele, cada músculo de mi cuerpo se queja cuando me aparto las sábanas de encima. La habitación está vacía y respiro con más tranquilidad cuando confirmo que estoy sola, tengo el cabello revuelto y me incorporo adolorida, los morados que resaltan por todas mis piernas toman los recuerdos de lo que ocurrió durante la noche, los cuales se reproducen en mi cabeza como un bucle que rompe y acaba con la paz que conseguí gracias al Clonazepam. Me levanto, cojeando un poco hasta el baño. El espejo sobre el lavamanos me muestra todas las marcas que tengo en el abdomen, los hombros, la espalda, los brazos. Parpadeo mirando cada una de ellas, si hasta parece que estuve con el puto chupacabras y no con un hombre normal. Me lavo la cara, enjuago la boca con agua, orino, me baño y visto sin d

