Laura es la única que me acompaña en la habitación cuando despierto, habla por teléfono y su cara de espanto me asusta a mi también. Susurra muy bajo, tratando de que casi no se entienda lo que dice. Entonces lo último que recuerdo es la incómoda situación que se dio en mi casa con Nader y... —De acuerdo, voy a vigilarlo de cerca —Y cuelga. Me le quedo viendo. No sabe que ya he despertado, por eso se timbra al voltear y darse cuenta de que estoy consciente. —¿Qué pasó? —Anemia —Suelta, levantándose de la silla—. Te juro que casi me da un infarto cuando el doctor sugirió que estabas embarazada. Pero luego de las pruebas todo arrojó que no, sólo es anemia. Veo la vía que tengo en la coyuntura del codo izquierdo y suelto aire por la nariz. Me alivia saber que no es nada grave, pero no

