Lara celebraba los cumpleaños de sus hijos con el apoyo de la familia Roux Morin, sin embargo, hacia una especial celebración en conmemoración a aquella fecha en que logro salvar a sus hijos de un trágico destino, salían todos a esa cafetería en la que celebro el cumpleaños número nueve de Luka; compraba dos pequeños ponqués con sus respectivas velas, cantaban de nuevo el feliz cumpleaños, pedían los deseos y cada uno apagaba su vela; aunque parecía tan sencillo llenaba aquella cafetería de felicidad.
Luka siempre prestaba atención a las noticias, pero ese instante fue diferente, vio un rostro conocido en las noticias que trasmitían, se levantó de manera disimulada hacia un televisor que estaba empotrado en la pared cerca de un estante, ese hombre era su padre, estaba junto a una pequeña que tomaba de la mano; la sangre de Luka empezó a calentarse y su respiración estaba agitada mientras retrocedía indignado; sin notarlo, golpeo una joven; se giró de prisa y la sujeto por los hombros trayéndola hacia su cuerpo para que no cayera, encontrándose con unos hermosos ojos verdes de gata, tenían una destellante chispa en la mirada – lo siento – se disculpó Luka en un susurro mientras sujetaba a esa pequeña y ella le sonrió guiñándole el ojo, una perturbadora vibración encendió su cuerpo, Luka la aparto con rapidez sintiendo vergüenza, esa pequeña aun llevaba un uniforme de escuela, miro a Rania y camino hacia su lugar de nuevo donde lo esperaba su familia, él estaba totalmente sonrojado - ¿estás bien? – interrogo Johan al ver el rostro de su amigo, Luka asintió recuperando la calma y de manera disimulada buscaba de nuevo con la mirada esa pequeña; la encontró junto a su viva copia, aunque la otra joven no tenía la misma chispa en sus ojos.
Jade y Kya discutían mientras esperaban en la puerta de salida de la cafetería; Luka sonrió al ver aquella pequeña levantar sus hombros mostrando su lengua a su hermana mientras salían de la cafetería seguidas por una mujer que parecía su madre, Luka sacudió su cabeza para limpiar su mente de algún pensamiento que pudieran llegar con esa niña solo un poco mayor que su hermana y continuo la celebración.
La familia Dubios Simon, eran un verdadero ejemplo de amor, los mellizos, Ethan y Tessa, tenían catorce años cuando su padre falleció de cáncer en el estómago, las gemelas Kya y Jade, recién habían cumplido sus trece años; sólo su madre conocía el verdadero estado de salud de aquel hombre trabajador, a partir de ese momento, Roxane trabajo duro para que sus hijos no dejaran de estudiar y para ello había recibido una buena suma de dinero por parte de un seguro que ella desconocía pero supo guardar para el futuro de sus hijos; Tessa estaba decidida a cumplir con su vocación religiosa consiguiendo una beca para ingresar a terminar sus estudios en un claustro en Roma y continuaría allí hasta ordenarse, se sentía satisfecha solo siendo una carga menos en su familia aunque permanecía en constante contacto con ellos.
Con el tiempo, Ethan empezó a sentir que en su cuerpo se había despertado una necesidad s****l alternativa, sus sueños lo llevaban a una necesidad de poder, de dominación, de control; su primera experiencia s****l con una niña de su edad, fue demasiado calmada para su gusto alternativo, sentía frustración y miedo al no entender esa necesidad a sus ojos tan exótica, pero quería entenderse, conocer que era lo que verdaderamente pedía su cuerpo, aunque no dejaba de sentir miedo por sus hermanas, algunas veces se acurrucaba en la cama con su madre y sentir como ella acariciaba su cabeza le tranquilizaba un poco los pensamientos, en ocasiones se quedaba dormido y era despertado salvajemente por las gemelas que celosas saltaban sobre él.
Las noches familiares de los Dubois Simon se concentraba en los miércoles, Roxane se sentaba en una silla en el jardín rodeada por sus hijos y contaba su historia de amor, aunque después de la muerte de su esposo la historia había variado, apareció una verdad que calcinaba el alma de aquella madre porque, aunque Roxane siempre amo a su esposo, ella estaba convencida que él no la amaba, aunque jamás demostró lo contrario – lo ame tanto, que busque a esa mujer para que lo perdonara, lo importante para mí, era la felicidad de su padre – concluyo una noche y Jade suspiro, ella era la única que había querido ahondar más en la historia de su madre y se empezó a cerrar a los hombres, haciendo que sus hermanos pensaran que su tendencia s****l era diferente; por otra parte, Kya, demostraba su mente abierta a la sexualidad, hablaba de ella sin tapujos, preguntaba sin filtros y sin mascaradas haciendo que en ocasiones su madre y sus hermanos se avergonzaran por preguntas en público que no sabían cómo responder.
Ante la inminente necesidad de descubrir su gusto s****l alternativo, Ethan visito lugares que encontró por internet, empezó a experimentar la sensación de dominación y entendió su condición; no podía evitarse aquella necesidad de dominar en el terreno s****l, esa satisfacción que le producía la sutil y erótica obediencia femenina, aquella sumisión en la mirada de quien tendría como sumisa y el dar placer con la autoridad misma; no había marcha atrás con aquello que le reclamaba la piel y empezó a aceptarlo.
La primera experiencia de Ethan como dominante, fue teórica a sus quince años, con una mujer cinco años mayor; encontrada a través de las r************* en una de sus consultas, se citó con ella en una habitación de hotel, el temor estaba en el ambiente - ¿Cómo te llamas? – pregunto Ethan – como quieras llamarme – respondió coqueta aquella mujer – te escucho, ¿Cuáles son tus dudas? – inquirió aquella mujer y la incomodidad de Ethan creció – todas, creo que no está bien lo que estoy sintiendo, lo que sueño – respondió él – no está bien cuando le haces daño a otros, pero estamos hablando de placer, dime, que quisieras hacerme, cuál es tu sueño, hagámoslo realidad – Ethan trago en seco y suspiro, sus verdes ojos se ennegrecieron por la dilatación de la pupila al sentir la excitación con la sensual voz – quiero atarte las manos – respondió él en un susurro – ella lamio sus labios, se sentó coqueta en el borde de la cama y extendió sus muñecas, Ethan negó con la cabeza – no está bien, te lastimaría – respondió él ante la acción de la mujer y ella negó – soy tu sumisa a partir de ahora, descubrirás la sumisión de la mujer cuando incline la cabeza o con disimulo la mirada ante su dominante, no a todas las mujeres nos gusta esto, pero a quienes nos gusta, no nos lastimaras, lo disfrutaremos juntos – ella sonrió – no pasara nada hoy, eres un niño, solo te explicare como funciona - ella fue su maestras en aquel arte y fue ahí, donde aprendió que aquello que él empezaba a sentir no estaba mal si se hacía con respeto y pensando el placer mutuo.
Aunque Ethan estaba un poco más tranquilo, no dejaba de tener preocupación por sus hermanas, su mayor preocupación era Kya, necesitaba estar pendiente de sus locuras, esa adolescente que, desde sus catorce años, buscaba su primera experiencia sin medir consecuencias.
Rania era una niña muy alegre, Sibylle disfrutaba de la chispa de aquella pequeña que amaba como si fuera hija suya; la familia Roux Morin giraba en torno a la felicidad de esa pequeña que llenaba de alegría la casa, nunca importaba la hora o lo cansado que estuviera Eric por su trabajo, llegaba hasta la habitación de la pequeña para saludarla y ayudarle con sus deberes escolares.
A los veintidós años, Luka estaba cursando el último año de universidad, estaba reunido con algunos compañeros, necesitaban presentar los exámenes para su grado como abogado y uno de ellos llego alterado con su ropa manchada por algo que parecía soda – justo ahora tenía una entrevista de trabajo – se quejó aquel joven mirando con decepción su ropa y Luka le ofreció la suya para que no perdiera la oportunidad; minutos después de despedirse, Johan se acercó a él ofreciendo que su conductor los llevaría a casa y él lo rechazo porque necesitaba continuar estudiando, aquellos exámenes eran importantes para Luka.
En la biblioteca principal de la universidad, un incontrolable murmullo empezó a invadir el recinto en el que se encontraba Luka, intento ignorarlo y quiso salir de allí, pero al reconocer el nombre del joven con quien había cambiado su ropa, se detuvo y busco aclarar lo ocurrido – parece que intentaron robarlo y le dispararon – explico una de las jóvenes que estaba murmurando y Luka suspiro - ¿esta vivió? – interrogo Luka y ella se encogió de hombros sin saber que responder; después de eso, Luka no pudo concentrarse, pensaba en ese joven y lo ilusionado que se veía por la oportuna de trabajo a la que asistiría, cerro sus libros y tomo el autobús para regresar a casa.
Desde a parada de autobuses a la cabaña en la que vivían, debía caminar un largo trayecto, con preocupación vio desde el portón principal que en una ambulancia era subido un cuerpo cubierto por una sabana y un escalofrió recorrió su columna, soltó sus libros y corrió hacia aquel cuerpo, era un hombre con el rostro demasiado lesionado y levanto la mirada hacia Eric y Lionel – Luka, lo siento – se disculpó Eric con los ojos llenos de lágrimas; una segunda camilla con un cuerpo cubierto salía de la casa y el cuerpo de Luka solo temblaba, detuvo la camilla y retiro la sabana que cubría el cuerpo encontrando el rostro de su madre; Eric corrió a él al escucharlo gritar y lo abrazo retirándolo de la camilla para que los especialistas continuaran con su trabajo, todo estaba lleno de policías – Rania – farfullo Luka cuando su mente le permitió reaccionar un poco – está en la clínica, Johan y mi madre están con ella – respondió Eric - ¿Qué paso? – continuo interrogando Luka y Eric negó con la cabeza sin saber que responder – están investigando, pero por una llamada del celular de aquel sujeto, ya creen saber quién ordeno esto – respondió Lionel y Luka lo miraba esperando que continuara - ¿a quién querían hacerle daño? porque no creo que fuera a mi mamá – inquirió Luka con nostalgia y Lionel negó con la cabeza – llévame a la clínica, quiero saber que mi hermanita está bien – Eric trago grueso y tomo del brazo a Luka – siéntate – ordeno Eric llevando a Luka por el brazo a unas bancas frente la entrada de aquella cabaña.
Después de explicar lo que le había ocurrido a Rania, Luka no podía parar de llorar, se cubría su rostro con sus manos – solo es una niña, que maldito monstruo hace algo como eso – murmuro Luka con desesperación mientras Eric lo envolvía en sus brazos; cuando estuvo en calma, salieron hacia la clínica, Luka necesitaba estar cerca de su hermana.